Los orígenes: el paso del piquete a las bancas de legisladores

By Marta Gaba - January 23, 2018



Las elecciones son el momento supremo en que la ciudadanía manifiesta su voluntad de elegir un rumbo determinado en la conducción política de un país. No es una circunstancia azarosa ni un capricho de la voluntad. Es el momento de decir: "Queremos esto" y quienes no resultan vencedores en la contienda electoral, acompañan en la gestión de quienes fueron elegidos, ejerciendo el sano debate e intercambio de ideas, actuando como oposición madura y representando los intereses de sus electores.

Ahora bien, cuando no se respetan las reglas de juego, cuando se pierde una elección y de todos modos se quiere hacer lo que mejor les plazca, surgen los problemas.

Si un gobierno elegido democráticamente por el voto de la mayoría toma una decisión que no me gusta, no me tapo la cara con una capucha, agarro un palo o una bomba molotov y me voy a manifestar, cortando el tránsito, ocupando el espacio público y destruyendo bienes estatales y privados... No parece razonable, ¿verdad?

Pero es lo que estamos viviendo en Argentina. Quienes están en desacuerdo, protestan. No se dialoga, debate ni discute. No se acepta que en el ciclo de la democracia se elige un equipo de gobierno y periodícamente se vota para rectificar o cambiar los rumbos. El derecho a manifestarse está reconocido internacionalmente, pero no la potestad de vandalizar y generar temor.

¿Quiénes son los grupos que protestan en las calles de Argentina? ¿Por qué protestan? ¿Por qué no utilizan otras formas de manifestar desacuerdos (distintas del voto) que no impliquen avanzar sobre los derechos de los demás?

Cuando nos ponemos a analizar los escenarios de la protesta, podemos encontrar actores sociales que se repiten a través de los años, otros que aparecieron en un período y no tuvieron continuidad y algunos que surgen al calor de los incentivos del momento y tienen la vida útil de una cañita voladora. Hay quienes tienen justos reclamos y quienes son oportunistas. Hay quienes se movilizan por algún interés legítimo y quienes lo hacen por intereses ajenos.

La protesta y la movilización no ha sido la misma a través de los años. En los 70, Montoneros optó por la lucha política utilizando las armas y Perón desde el exilio los llamó sus "formaciones especiales", concepto que viene de la teoría militar y cuyo propósito es fomentar desorden y desconcierto en el adversario.

En la segunda mitad de la década de 1990 se dieron las puebladas espontáneas y el piquete como método de lucha, que derivó luego en los piquetes coordinados y en una nueva configuración de quienes reivindican la identidad piquetera. Las bases originales de los grupos piqueteros estaban constituidas por desocupados, personas de extracción humilde caídas del sistema y antiguos militantes políticos de las décadas de los 70 y 80. Muchas personas se acercaban a estos grupos para conseguir planes sociales o poder sostener los comedores comunitarios, con lo cual se implementó una política de alistamiento clientelista. Luego, comenzaron a aliarse con otras agrupaciones e incorporaron sus cuadros militantes, configurándose entonces como actores políticos.

La estrategia del fallecido Presidente Nestor Kirchner fue interesante: con él, gran parte de los piqueteros dejaron la protesta, buscaron ubicarse en la red estatal y pasaron a ser conocidos como "piqueteros K". Se los integró e institucionalizó. No abandonaron la calle, pero la tomaron para actuar en sintonía con la política del oficialismo: marchas de apoyo, escraches, presencia en actos oficiales. Asumieron cargos ejecutivos y los militantes barriales pasaron a ser promotores del Ministerio de Desarrollo Social. Los grupos que no se unieron a esta estrategia fueron calificados como "piqueteros duros". El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, decía al respecto: “Son sectores que tienen intereses político-partidarios y difícilmente quieran escuchar nuestra opinión”. Nestor Kirchner había afirmado que eran la “izquierda sin voto”. Aníbal Fernández diferenciaba entre los que ejercían una “protesta social lícita” y otra “ideológica”.

La institucionalización del piqueterismo tiene fecha y lugar de nacimiento: el 21 de junio de 2004, en Parque Norte, durante la Primera Asamblea Nacional de Organizaciones Populares a la que concurrieron los ministros Alicia Kirchner, de Desarrollo Social, Carlos Tomada, de Trabajo, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.  Allí, las cuatro agrupaciones que constituyeron el Frente de Organizaciones Populares dieron su apoyo al gobierno por primera vez y de forma abierta. El Frente era una alianza de fracciones piqueteras cuyo objetivo era unir fuerzas para apoyar la gestión del presidente Kirchner. Lo constituían la Federación Tierra y Vivienda (FTV) con Luis D'Elía; Barrios de Pie, de Jorge Ceballos; MTD Eva Perón, dirigido por Emilio Pérsico y el Frente Transversal Nacional y Popular con la conducción de Edgardo Depetris. 

Como vemos, en junio de 2004 se estaba definiendo una nueva relación entre el Gobierno y las organizaciones de desocupados. El lanzamiento del frente piquetero kirchnerista mencionado más arriba le abrió al Gobierno la posibilidad de aislar al sector opositor. El piqueterismo duro se estaba reagrupando con el pedido de universalización y mejora de los planes.

Durante su mandato, Nestor Kirchner construyó una estrecha relación con los "piqueteros K": Luis D' Elía fue designado subsecretario de Tierras para el Hábitat Social y Depetris, subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil. Por el trabajo social que realizaban en los barrios más humildes, obtuvieron espacios en la Provincia de Buenos Aires. A la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat Kirchner le consiguió un lugar en la lista de la tercera sección electoral y así, en los comicios de octubre de 2005, Juan José Cantiello se convirtió en el primer diputado provincial por el movimiento piquetero. En 2007, Adriana Toloza fue elegida para ingresar por la primera sección electoral y la esposa de D'Elia, Alicia Sánchez, ingresó en 2009 por la tercera sección electoral. 

Con Cristina Kirchner el panorama cambió totalmente: desde la muerte de su esposo, la Presidenta demostró que no permitiría desbordes sociales que complicaran la reelección. El Movimiento Evita conseguía lugares pero, como señalaban desde algunas organizaciones piqueteras, no se trataba estrictamente de un movimiento social sino más bien de una agrupación kirchnerista de la Provincia de Buenos Aires. El Movimiento Evita surgió en el año 2004 al unirse distintos grupos provenientes del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho y de la Corriente de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón. En sus comienzos se organizó como movimiento piquetero de desocupados (MTD), pero luego redefinió su finalidad para posicionarse como el ala popular revolucionaria del kirchnerismo, de gran autonomía tanto dentro como fuera del Partido Justicialista. 

El cierre de listas del Frente para la Victoria de 2011 generó malestar en varios sectores que tradicionalmente apoyaban al kirchnerismo. La Presidenta junto con Carlos Zannini dejaron de lado a varios aliados en el armado de las listas para darles lugar a los jóvenes de La Cámpora como candidatos a legisladores nacionales. Estaba claro: sería La Cámpora la que se encargaría en el futuro de trabajar las políticas sociales.

Luis D'Elía, desde su programa radial, expresaba enojo por la conformación de las listas de diputados afirmando que la Casa Rosada había dejado afuera a los movimientos sociales y obreros. Le recordó al invitado al programa, Julio Piumatto, que, de los puestos en las listas, 10 correspondían a dirigentes vinculados a La Cámpora, 9 al gobernador bonaerense Daniel Scioli, 6 a los intendentes del conurbano, 5 al Ministro del Interior, Florencio Randazzo y sólo uno para los piqueteros (Gastón Harispe, del Movimiento Octubres) y la CGT (Facundo Moyano). En su cuenta de Twitter escribió:

"@CFKArgentina mucha indignación en los movimientos sociales q fueron excluidos del armado de listas del FPV, sólo La Cámpora 10 diputados".



Cabe recordar que D’Elía venía de denunciar la proscripción de su partido, Miles, ya que la justicia electoral bonaerense le había negado la participación en los comicios tras discutir la validez de los afiliados inscriptos. Antes de esto había sufrido otro revés: el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, no le había permitido presentarse como colectora del kirchnerismo. 

En cambio, los piqueteros del Movimiento Evita estaban conformes con el armado de las listas: en Buenos Aires tenían tres nombres: Adela Segarra (6º), Gloria Bidegain (8º) y Leonardo Grosso (19º) y también legisladores y concejales en varias provincias más una senadora nacional por la Rioja, Teresita Luna.

En próximos artículos continuaremos recordando y analizando los vínculos entre polítca, protesta y elecciones.


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