Primer lugar


Segundo lugar




El año pasado, el sitio IKnowPolitics realizó una discusión online acerca de la violencia contra las mujeres en política (VCMP) que se llevó adelante entre el 22 de agosto y el 30 de septiembre.

Poco tiempo antes, mujeres electas de distintos países habían condenado públicamente las culturas misóginas y violentas. Estas mujeres señalaron públicamente actos de acoso y violencia que dificultan el ejercicio de los derechos políticos, tanto como como votantes, candidatas, militantes o funcionarias.

La VCMP puede ocurrir antes, durante o después de las campañas electorales, del mismo modo que en el ejercicio de las funciones públicas para producir la renuncia de las mujeres a sus puestos. También las mujeres son atacadas por su forma de vestir o de actuar, poniendo el foco en el aspecto femenino basándose en estereotipos sexistas. La competencia y la capacidad son dejadas de lado. El entorpecimiento al ejercicio de estos derechos desde la violencia verbal y cultural, se torna cada día más evidente. En Honduras, así lo manifestó la Comisión de Equidad de Género del Congreso mediante el comunicado que emitió el 1 de junio de 2016.

Desacreditar en el ámbito de la política a las mujeres por su aspecto físico o manera de vestirse es más común de lo que puede parecer y esta descalificación suele provenir tanto de hombres como de mujeres y de distintas extracciones políticas. En Argentina son recordados los ataques a la Diputada Nacional por el Movimiento Libres del Sur, Victoria Donda, por su vestimenta y físico: el ex ministro Axel Kicillof la mandó a “ponerse las plumas” y el ex legislador Fernando Iglesias dijo en Twitter que "Victoria Donda es bastante parecida a Cristina Kirchner, pero con tetas."


La discusión de IKnowPolitics estaba guiada por seis preguntas sobre las que es bueno volver a reflexionar para darnos cuenta en qué lugar estamos frente a la violencia política contra las mujeres:

1. ¿Qué es la violencia contra las mujeres en política, y que formas adquiere? ¿Cuáles son sus factores clave? ¿Es la VCMP algo específico de algunos países, regiones, culturas, o instituciones?
2. ¿Quiénes cometen actos de VCMP, y cuáles son sus motivaciones?
3. ¿Cuáles son las consecuencias de la VCMP para las mujeres, la sociedad y la democracia?
4. ¿Hay algunos mecanismos/instrumentos exitosos para dar a conocer los actos de VCMP (p. ej. informes, servicios para las víctimas, reglas de conducta)?
5. ¿Quién tiene la responsabilidad de atender la VCMP, y qué tipos de asociaciones son necesarias para hacerlo exitosamente?
6. ¿Puede identificar legislación, programas, formación, estudios, campañas de concienciación específicos que ayuden a prevenir, castigar y sancionar la violencia política contra las mujeres?


La violencia se produce en hechos concretos, en formas discursivas y en construcciones sociales. Trabajar sobre estas cuestiones nos conducirán a alcanzar los objetivos del Desarrollo Sostenible: Velar por la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles de la adopción de decisiones en la vida política, económica y pública. (ODS Meta 5.5).-

Un día de 1809 nació Eulalia, en el seno de una antigua familia de Catamarca. Se casó a los 18 años con un militar, el Teniente José Domingo Vildoza, quien era hijo de hacendados de Ipizca. José era partidario del derrocado Gobernador Ramón Rosa Correa y, por sus preferencias políticas, fue desterrado en 1862 a otra Provincia. Eulalia no iba a permitir que su esposo estuviera lejos por defender su postura y a los cincuenta y tres años esta mujer abrió su puerta a la historia de Catamarca, con la finalidad de restituir a Correa en el cargo.
Así, Eulalia decide marchar a Santiago del Estero para conseguir armamento y pertrechar al escuadrón integrado por sus amigas, con quienes convino atacar la sede del gobierno. El 17 de agosto de 1862, veintitrés mujeres vestidas con ropa de varón tomaron por la fuerza el Cuartel de la Guarnición y asaltaron la casa
del gobernadorencabezando un pronunciamiento popular que destituyó al usurpador del poder Moisés Omila quien
hicieron huir de la provincia.
Por doce horas, Eulalia se consagró Gobernadora mientras la Asamblea Popular designaba Gobernador Interino a Pedro Cano, quien propuso la nueva asunción del Gobernador Correa en doce días.
Con sus hermanas auspició la instalación de la Sociedad de Beneficencia de Catamarca haciendo una importante contribución. Falleció en su ciudad natal, a los setenta y cinco años, el 16 de junio de 1884, habiendo auspiciado también la creación de la Sociedad de Beneficencia de Catamarca junto con sus hermanas.

Elida era una joven que decidió seguir una carrera universitaria en Argentina, cuando ninguna mujer lo había intentado aún.

Su entrada al mundo universitario fue en la Facultad de Humanidades y Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, donde estudió durante tres años, sin llegar a terminar la carrera.

Más tarde, dirigió su atención hacia la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, pero allí las cosas no le resultaron fáciles: el medio universitario de la época era hostil para las jóvenes. Fue cuando decidió cambiarse a la carrera de Farmacia, siguiendo los pasos de su padre farmacéutico.

Élida se recibió de farmacéutica en 1885 y se convirtió en la primera mujer profesional de esa especialidad.

Con un título universitario en su haber, Elida intentó matricularse en la Facultad de Medicina pero se le negó la inscripción, alegando las incomodidades que debería afrontar una mujer al compartir la carrera con hombres. Esto no logró frenar las intenciones de Elida, quien optó por iniciar un recurso judicial. La joven farmacéutica tuvo éxito y se ordenó su inscripción en Medicina.

El reclamo judicial que promoviera Elida tuvo mucha repercusión en los ámbitos académicos y en los diarios de la época y hubiera sido nuestra primera médica si la tuberculosis no le hubiera provocado la muerte antes de recibirse.-

Hace tiempo circulaba por Internet y, mucho antes, en fotocopias en las oficinas, un panfleto que exponía como una palabra, al cambiar de género, connotaba una idea totalmente distinta de lo que se pretendía denotar.
Dicho más sencillamente, mostraba cómo una palabra en género masculino significaba una cosa y al pasarla al género femenino se convertía en insulto. Por ejemplo, "Zorro", que es el héroe justiciero, en su versión femenina, "zorra" es, sencillamente, puta. A continuación, los otros ejemplos:

PERRO: Mejor amigo del hombre 
PERRA: puta 
AVENTURERO: Osado, valiente, arriesgado. 
AVENTURERA: puta

AMBICIOSO: Visionario, Enérgico, con metas 
AMBICIOSA: puta 

CUALQUIER: Fulano, Mengano, Zultano 
CUALQUIERA: puta 

REGALADO: Participio del verbo regalar 
REGALADA: puta 

CALLEJERO: De la calle, urbano. 
CALLEJERA: puta

HOMBREZUELO Hombrecillo, mínimo, pequeño 
MUJERZUELA: puta 

HOMBRE PÚBLICO: Personaje prominente. Funcionario público. 
MUJER PÚBLICA: puta

HOMBRE DE LA VIDA: Hombre de gran experiencia. 
MUJER DE LA VIDA: puta 

RÁPIDO: Inteligente, despierto. 
RÁPIDA: 
puta

Amalia Celia Figueredo de Pietra
Amalia nació en Rosario el 18 de febrero de 1895. Cuando sus padres, Honoria y Faustino, la tomaron en brazos, no sospecharon que aquella niña sería la primera mujer argentina en elevarse hasta las nubes en un artefacto más pesado que el aire… Claro, Santos Dumont realizó el primer vuelo por medios propios (sin necesidad de catapulta) recién en 1906, así lejos estaba el matrimonio Figueredo de imaginar algo por el estilo…
En 1914, alentada por su madre y ante la disconformidad de su papá, Amalia comenzó a interesarse en la aventura de volar. En Villa Lugano conoció a un francés aviador y constructor de aeroplanos, Paul Castaibert, y realizó con él su primer vuelo. Tal fue la sensación que tuvo Amalia que se decidió por tomar un curso de pilotaje con el aviador. Al principio, se encontraba feliz pero al tiempo, la joven advirtió que sus compañeros comenzaban a volar solos mientras que ella debía hacerlo, siempre, acompañada. Al preguntarle a su profesor, recibió por respuesta:«Tengo gran temor porque sos mujer y me preocupa que te pueda pasar cualquier cosa.» 
Indignada, Amalia cambió de escuela de pilotaje: se matriculó en la de San Fernando, dirigida por Marceille Paillette y Pablo Teodoro Fels, Tuvo un padrino aeronáutico de leyenda: Jorge Newbery, quien la alentaba para que se convirtiese en la primera aviadora argentina. Pero no fue posible que él la viera obteniendo su brevet: siete meses antes, Newbery falleció en un accidente de aviación en Los Tamarindos (hoy, El Plumerillo).
Amalia comenzó a preparase para su examen. Pero, según cuentan, manos anónimas le aflojaron los tensores de su aparato. Cuando Amalia se encontraba a unos setenta metros de altura, notó que la palanca se le iba de entre las manos y se quedó sin controles, circunstancia que la llevó a aterrizar haciendo planear la nave. Ella no sufrió ni un rasguño, pero el aparato tuvo algunas averías. Ese 6 de septiembre no obtuvo su brevet, pero menos de un mes después, el 1º de octubre de 1914, a los 19 años, se convirtió en la primera aviadora argentina y sudamericana. Su brevet fue el número 1 de la Aviación Femenina y el Nº 58 de la Aeronáutica Internacional, otorgado por el Aeroclub Argentino.
En su nuevo rol profesional, Amalia ya estaba habilitada para realizar exhibiciones… y, la verdad, lo que le sucedió fue toda una exhibición…En un vuelo en Rosario, Amalia perdió altura y cuando estaba sobrevolando el cementerio San Salvador, enganchó el tren de aterrizaje en la cruz de un panteón y el aeroplano comenzó a caer. La joven no quería caer dentro del cementerio y trató de dar vuelta en una maniobra veloz. Logró evitar el camposanto…pero se aplastó encima del tranvía número 15 que pasaba por allí. Por suerte, nuevamente salió ilesa y pudo disfrutar de una larga vida.
Doña Amalia falleció a los 90 años el 8 de octubre de 1985.-


Antes de comenzar a hablar sobre la participación política de las mujeres en el siglo XX y XXI y reseñar sus vidas, me gustaría viajar en el tiempo hacia los siglos XVIII y XIX, cuando las mujeres se involucraban en las luchas por la independencia y servían a los ejércitos empuñando armas o como sostén económico.
No era de extrañar que aquellas mujeres participaran de actividades consideradas masculinas, acompañaran a sus parejas al campo de batalla, manejaran los negocios, vistieran como varones y tuvieran maestría en el uso del fusil, el lazo y la daga. Ellas participaban en las conversaciones sobre política y asuntos del virreynato, dejando asombrados a los extranjeros que visitaban estas tierras.
Las hubo guerreras, espías (conocidas como bomberas, que recababan información en cuarteles enemigos) y anfitrionas de tertulias donde se debatía sobre política y el futuro de los pueblos. Hubo damas de sociedad que contribuyeron con donaciones y otras que pertenecían a las clases populares y colaboraban con sus trabajos y escasos ingresos para solventar los gastos de los ejércitos libertadores. Aún las esclavas hicieron su aporte: se cuenta que la esclava María Eusebia Segovia dio un peso fuerte y se ofreció para servicio de cocina junto con sus dos hijos.
Comenzaré mencionando a Juana Azurduy (1780-18629), quien luchó por la Independencia en el norte argentino junto a su esposo Manuel Ascencio Padilla y que por su heroísmo fue premiada con el grado de teniente coronela. Dijo de ella Simón Bolivar: “Este país no debería llamarse Bolivia en mi homenaje, sino Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre”.
Manuela Pedraza fue la heroína de las Invasiones Inglesas y su actuación en ellas es uno de los antecedentes más importantes de participación femenina en la vida política argentina. Conocida como la tucumanesa luchó defendiendo la ciudad de Buenos Aires junto a su esposo, quien falleció en sus brazos. Se cuenta que Manuela tomó el fusil que dejó caer su marido y con el mató a quien había disparado contra su amor. Enceguecida, persiguió al pelotón enemigo y mató a otro soldado inglés con la bayoneta. Después le quitó el fusil y lo presentó como trofeo de guerra a Liniers.
Macacha Güemes (1776-1866) no solo era la hermana del general Martín Miguel de Güemes: también se convirtió en una de sus principales colaboradoras. Reconocida como una de las mujeres más importantes en la lucha por la independencia argentina integrando el ejército de gauchos (Los Infernales) que organizó junto con su hermano, también tuvo una destacada trayectoria pública en Salta, su provincia natal. Mientras su hermano Martín guerreaba con su ejército, ella conducía el gobierno de la provincia y desarmaba operaciones contra su gobierno. La élite salteña, disgustada por la idea de tener un gobierno gaucho, formó el partido opositor Patria Nueva. Para responder a esto, Macacha fundó junto con José Ignacio de Gorriti el partido Patria Vieja, que fue sostén del gobierno de Güemes hasta su fallecimiento.
Tal vez la más conocida de las mujeres de la época, y que recordamos de los textos escolares, sea Mariquita Sanchez de Thompson (1786-1868). Ella fue una de las pocas testigos de esa semana histórica y a través de sus cartas nos dejó un registro de su participación. Se dice que Mariquita nació a la política en 1810 y fue el rostro visible de un colectivo de mujeres de la elite rioplatense con fuerte participación en el período independentista. Recordemos que en su residencia sonaron pro primera vez las estrofas del Himno Nacional Argentino.

(Publicada en Noticias Electorales el 7 de diciembre de 2016)

Hemos visto en artículos anteriores cómo se caracterizaba a la mujer activista pro-sufragio en las tarjetas postales. Ahora quiero comentarles acerca de toda la memorabilia que se originó alrededor del tema.
No solo se diseñaron tarjetas postales y afiches; no solamente hubo periódicos y revistas pro y anti sufragio: también hubo juguetes, juegos de mesa, mazos de cartas, juegos de té, prendedores, joyería, indumentaria y escudos para llevar en la solapa.
Comenzando por los juguetes, podemos decir que los hubo de todo tipo: desde muñecas masculinas y con rostro poco agraciado hasta juegos de mesa donde las sufragistas debían realizar distintas acciones para llegar a destino y ganas el juego. Hubo uno muy popular que consistía en lograr que la mujer saliera de su casa y llegara al Parlamento, teniendo que pasar por 50 plazas y parques y evitar los innumerables obstáculos que se les presentaba. También había otro similar pero cuya historia giraba en torno a la idea de las sufragistas yendo a prisión.
Los mazos de cartas eran muy utilizados; traían imágenes de líderezas y textos donde se instruía acerca del movimiento. Los hubo con temáticas diferentes, pero siempre girando en torno a la vida de las activistas.
Las muñecas siguieron la linea de quienes diseñaban tarjetas en contra del movimiento: caracterizaron a las mujeres como masculinas, desarregladas y con un aspecto que buscaba sobresaltar. De hecho, una de estas muñecas (Jill in the box) venía en una caja de madera que cuando se abría, saltaba el juguete buscando provocar susto.
Otro tipo de muñecas tenían platillos en sus manos, y cuando se presionaba su cuerpo, hacían golpear los instrumentos produciendo estruendo.
Hubo muñecas confeccionadas a mano y otras que traían indumentaria con los colores simbólicos del movimiento: blanco, verde y morado.
Los juegos de té y los sets de vajiilla fueron diseñados con diferentes mensajes. Está en duda cuál fue el objetivo o la ocasión en los que fueron utilizados, pero es muy posible que los hayan pensado para usarlos en eventos de las organizaciones.

Los botones, pines y escudos fueron variados y coloridos; también hubo bellas piezas de joyería con piedras en los colores alusivos al movimiento. Los producían las mismas organizaciones y si bien muchos presentan textos genéricos, hay muchos diseñados para campañas específicas.-

(Publicada en Noticias Electorales el 30 de noviembre de 2016)

Hubo numerosas revistas y artículos promoviendo el sufragio femenino entre la época de la Convención de Seneca Falls en 1848 y la aprobación de la Decimonovena Enmienda a la Constitución norteamericana en 1920, que establece que ni los estados de los Estados Unidos ni el gobierno federal puede denegarle a un ciudadano el derecho de voto a causa de su sexo. La mencionada Convención fue la primera que versó sobre los Derechos de la Mujer en EEUU y, como producto de una idea promovida por la Sociedad de Templanza de Seneca Falls, nació una de las publicaciones que trataba el tema del sufragio femenino, The Lily, de Amelia Bloomer, que se publicó entre 1849 y 1856.
Algunos de estos productos editoriales, como The Suffragist, eran órganos oficiales de las asociaciones que trabajaban promoviendo el voto femenino. Otros, incluyendo The ForeRunner de Charlotte Perkins Gilmore y el mencionado The Lily, eran producciones independientes que trataban también temas no vinculados al sufragio. En conjunto, acercaron a las mujeres estadounidenses noticias que a menudo no aparecían en la prensa tradicional. Las editoras y redactoras de estas publicaciones las promocionaban durante sus apariciones en público. Muchas de ellas eran escritoras, conferencistas o docentes y en esos espacios alentaban a que el público se suscribiese.
Hagamos un repaso por una parte de estas publicaciones:
El Woman´s Journal fue el más exitoso de todos los periódicos sufragistas. Se publicó durante 61 años, entre 1870 y 1931, en varios formatos y bajo diferentes nombres, sirviendo a veces como órgano oficial o semioficial de asociaciones pro-sufragio. Surgió como una respuesta conservadora a The Revolution de Susan B. Anthony. Absorbió dos publicaciones anteriores, The Agitator de Mary Livermore y una pequeña revista publicada en Nueva York llamada Women’s Advocate. Después de 1900, sirvió como una voz no oficial de varias organizaciones hasta que en 1910 fue absorbido por Progress. En 1912 su nombre fue cambiado a Woman´s Journal and Suffrage News y en 1917, después de otra fusión con The Woman Voter, se rebautizó como The Woman Citizen, pero continuó sirviendo como el medio oficial de la National American Woman Suffrage Association hasta la aprobación de la Decimonovena Enmienda. En 1927 volvió a ser Woman´s Journal, nombre que conservó hasta que dejó de publicarse en junio de 1931.dc0147c
Su contrapuesto fue, como dijimos, el más radical The Revolution, un periódico que surgió para cubrir eventos vinculados al sufragio que eran ignorados por la prensa y trataba también otras cuestiones de interés para las mujeres, como las leyes de divorcio, la disparidad de los salarios por género y la actitud de la iglesia hacia diversos aspectos de los derechos de la mujer.
Si bien The Woman´s Column no fue una publicación tan conocida como Woman´s Journal, luego de que las dos principales organizaciones de sufragio (la Asociación Nacional del Sufragio Femenino y la Asociación Americana de Sufragio) se fusionaran en 1890, pasó a tener un rol fundamental: atraer a las mujeres a la causa.
En agosto de 1883, Clara Bewick Colby inició The Woman´s Tribune después de que los miembros de la Asociación de Sufragio Femenino de Nebraska votaran su creación. Cuando el Consejo Internacional de la Mujer se reunió en Washington en 1888, Colby lo publicó diariamente, convirtiendo al Tribune en el primer diario producido y editado por una mujer.
En la línea de reivindicación de las cuestiones de género en 1909 surge The ForeRunner, un periódico más bien feminista que una publicación dedicada al sufragio. Muchos de sus artículos reflejaban la creencia de que la opresión de la mujer emanaba de la cultura patriarcal. Se publicó hasta 1916.
Y si de poner de manifiesto la cultura patriarcal y tratar temas escabrosos para la época se trata, el Woodhull & Claflin’s Weekly es un ejemplo. Durante los 6 años que fue publicada esta revista altamente polémica, adoptó posturas radicales sobre temas que se consideraban tabú en la prensa, incluyendo la legalización de la prostitución, el amor libre, el espiritualismo, la educación sexual y el vegetarianismo. Aunque fue principalmente un periódico feminista que apoyaba el sufragio, también se hizo famoso por imprimir la primera versión en inglés del Manifiesto comunista de Karl Marx el 30 de diciembre de 1871. Alcanzó su grado más alto de notoriedad en 1872 cuando dio a conocer un affaire entre el reverendo Henry Ward Beecher (hermano de la escritora Harriet Beecher Stowe) y la esposa de su amigo Theodore Tilton.
dc0147dThe Suffragist fue publicación muy parecida al periódico ingles de Christabel Pankhurst, The Suffragette, en tamaño, longitud y uso de caricaturas de Nina Allender en primera página, cuyos dibujos llegarían a tener un impacto considerable. The Suffragist fue una voz poderosa para el sufragio durante la guerra y cesó su publicación después de la aprobación de la Enmienda Federal en 1920.
Hubo una publicación de nombre extraño, editada por un maestro anarquista que terminó en la carcel por publicaciones consideradas ilegales en la época: Lucifer, el portador de Luz. Este periódico de Moses Harman, que se publicó entre 1883 y 1907, fue llamado Lucifer porque era” el nombre antiguo de la estrella de la mañana, ahora llamado Venus, [y parecía] a nosotros insuperable como cognomen para un diario cuya misión es traer la luz al Habitantes de la oscuridad “. Desafortunadamente, Harman violó la ley cuando publicó una carta condenando las relaciones maritales forzadas en la que el autor se refirió al acto como” violación “. La Ley Comstock prohibía expresamente la discusión de la violación marital. Debido a este incidente y otro similar Harman pasó seis años en la cárcel, su salud se deterioró, y la revista dejó de publicarse en 1907.
El Maryland Suffrage News se publicó entre 1912 y 1920 con un doble objetivo: por un lado, ayudar a unir a las diversas organizaciones de sufragio para presionar a la legislatura y que sea más comprensiva a las cuestiones de las mujeres; y por otro lado, para servir de fuente de información sobre el sufragio porque los periódicos principales estaban virtualmente ciegos a la existencia del movimiento sufragista. Sus páginas contenían información sobre el voto, discusiones sobre las necesidades de las mujeres de la clase trabajadora y noticias sobre educación.
La elección de papel de baja calidad para imprimir las publicaciones ha jugado en contra de la historia: esto sucedió con el Women´s political world que se imprimió en papel tan barato que las mayorías de sus copias se han desintegrado. Apareció por primera vez el 6 de enero de 1913 con el objetivo de asegurar el sufragio femenino en el Estado de Nueva York; también proporcionaba a sus lectores información sobre las actividades estatales y nacionales vinculadas al voto.-

(Publicada en Noticias Electorales el 23 de noviembre de 2016)
Como Directora de Relaciones Internacionales de Transparencia Electoral, me complace compartir con ustedes el Balance de Actividades de 2016 de nuestra ONG:

BALANCE 2016 TEMarta GabaDocs.com
¿Cómo se comunicaban los mensajes políticos a fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX? ¿Cómo fueron representadas las mujeres en la iconografía pro y contra el sufragio femenino? ¿Cuáles eran las diferencias en las campañas antisufragistas de Gran Bretaña y EEUU?
Las mujeres norteamericanas en 1912, habían logrado cierta igualdad bajo la ley. Aunque la identidad legal de la mujer casada se fusionaba con la de su marido, hacia 1912 las mujeres comenzaban a ganar cierto control sobre bienes e hijos, cosa que no sucedía en Gran Bretaña.
Es importante tomar en cuenta la diferencia entre la democracia en EEUU y en Gran Bretaña, como así también considerar que la completa libertad de prensa reinante en Norteamérica garantizaba que las manifestaciones sufragistas, por más pacíficas que fuesen, tuvieran atención de los medios y fueran difundidas. Cada pueblito en EEUU contaba con su propio periódico y esto contribuía en esparcir los mensajes. Contrariamente, en Gran Bretaña las mujeres carecían de acceso a la prensa y el gobierno podía amordazar a los medios y mantener silenciadas las noticias sobre las protestas pacíficas, arrestos y alimentación forzada de las detenidas en huelga de hambre. Algunos análisis sugieren que la radicalización de la protesta en Gran Bretaña se dio por estas razones: la única forma de llamar la atención que encontraron las sufragistas fue empujar al Gobierno mediante acciones duras. Todo esto se vio reflejado en la iconografía de la época.
En Gran Bretaña, las tarjetas con imágenes en un solo lado fueron emitidas por las autoridades postales en 1902, justo en el momento de mayor efervescencia de la actividad política. Eran económicas y fáciles de enviar, las utilizaban todas las clases sociales y eran entregadas por los carteros cuatro veces al día. Con rapidez se convirtieron en el medio de comunicación favorito y en una potente herramienta de comunicación y propaganda, proporcionando una gran cantidad de evidencia para los historiadores. Estas postales muestran que el arte fue una herramienta utilizada por los activistas del sufragio (tantos quienes estaban a favor del sufragio femenino como quienes estaban en contra) e indican que creían en el poder de estas imágenes para moldear el pensamiento, enfocar los debates y estimular la acción.
En los EEUU, en 1909 la compañía Dunston-Weiler Lithograph de Nueva York, por ejemplo, produjo un conjunto de doce tarjetas a todo color que se oponían al sufragio femenino. Las imágenes reflejan los argumentos en contra e incorporan algo más: el riesgo de que los hombres (y la nación toda) se feminizarían por el sufragio femenino. Así, surgieron todas las postales que retrataban a los sumisos y resignados maridos realizando tareas del hogar y cuidando niños, mientras sus esposas se reunían en las organizaciones sufragistas o asistían a marchas.
En esta nota vamos a ver:
– cómo fueron utilizadas las ilustraciones por los anti-sufragistas para instalar en el imaginario social que los votos de las mujeres serían desastrosos para la vida de familia y sociedad en general;
– cómo las organizaciones sufragistas aprovecharon el valor propagandístico de las postales como un correctivo visual de lo que veían como una imagen engañosa de su campaña orquestada por oponentes anti-sufragio.

Propaganda anti-sufragista
Las postales promovidas por los anti-sufragistas caracterizaban a las activistas como mujeres amargadas o figuras combativas y masculinizadas Se las mostró histéricas e incompetentes, intelectualmente inferiores a los hombres y emocionalmente inestables. Sus esposos eran agredidos por ellas y sus hogares lucían descuidados. Las postales con estos temas fueron diseñadas para demostrar que reconocer derechos políticos a las mujeres sería desastroso para la vida familiar y la sociedad en general.
Los editores de estas postales documentaron lo que estaba sucediendo en la sociedad y proporcionaron una idea de lo que podía ser la vida cotidiana de una sufragista. En los comienzos, tuvieron dificultades para retratar a las sufragistas militantes. Hay que considerar que en aquellos años no existía la televisión y aparecían muy pocas fotografías en los periódicos. Los artistas y diseñadores tenían poca idea del aspecto que presentaban las activistas pro-sufragio. Por lo tanto, tuvieron que basarse en el simbolismo disponible, tomando como base las ilustraciones de periódicos populares victorianos y eduardianos, como la satírica Revista Punch.
Por lo general, tomaron como modelo la imagen de la activista Lydia Becker, quien había muerto en 1890. Muchas postales muestran sufragistas parecidas a ella, aunque había vivido dos décadas antes y lucía con un aspecto de su época, siempre con anteojos, cabellos peinados en rodete y con un sombrero tirolés. Su aspecto masculino y estilo combativo representó la nueva militancia. Así, vemos que la iconografía del sufragio se alineó con la tradición de caricatura política y produjo confusión sobre el significado e impacto del voto femenino, lo cual pronto se reflejó en las satíricas postales que se emitieron. Las sufragistas eran dibujadas luchando con policías, compareciendo ante la Corte o ridiculizadas en público; a menudo eran caricaturizadas feas, histéricas, varoniles o incompetentes.
La postal “Nuestro próximo parlamento”, del editor escocés Cynicus, predice un Parlamento dominado por las mujeres. Estas se presentan intercambiando golpes de puño, coqueteando, durmiendo, discutiendo, y claramente diferenciadas de los hombres, dibujados en actitudes tranquilas, azoradas o de hartzgo; incluso, puede verse una mujer dando el pecho a su bebé. Lydia Becker, 20 años después de su muerte, todavía está presente la parte posterior de la postal, con sus eternos anteojos y rodete.

Un típico argumento antisufragista señalaba que las mujeres eran intelectualmente inferiores de los hombres y emocionalmente inestables. Los editores de postales mostraban cruelmente a científicos comparando cerebros masculinos y femeninos, estos últimos mucho más pequeños. Además, el “contenido” de los pensamientos y reflexiones de las mujeres se restringía a items hogareños: moda, casamiento, pareja, hogar, mascotas, actividades sociales livianas como intercambio de correspondencia o compra de golosinas. La imaginería vinculada al mundo femenino cercenaba toda posibilidad de ver a la mujer vinculada a actividades académicas, políticas o con algún tipo de contenido social e incidencia en la comunidad.
Otro tema que se destacaba regularmente en las tarjetas de la época eduardiana era la idea de que obtener el derecho al voto significaría destruir la vida familiar. Las tarjetas retrataban conflictos domésticos o las consecuencias de que las mujeres abandonaran la casa simplemente porque podían votar. Con este fin, los anti-sufragistas se basaron en la ideología victoriana de los mundos propios de cada género, recalcando que los votos reclamados por las mujeres resultarían un desastre para las familias. Tal desprecio era común y tuvo que ser soportado por las mujeres durante muchos años. Estas postales muestran a esposos dóciles y a cargo de las tareas domésticas y los hogares descuidados.
Propaganda de las organizaciones sufragistas
Las organizaciones sufragistas utilizaron las tarjetas postales para mostrar las personalidades carismáticas de las líderesas del movimiento, sus logros académicos, posición en la sociedad y todo lo que representaban. Otras postales tenían la intención de demostrar no sólo la fuerza de apoyo a la causa, sino que también llevaban el mensaje de que sus simpatizantes no eran la horrible amenaza para la sociedad que retrataban las postales anti-sufragio.
La manera obvia para que las mujeres removieran el anti-feminismo de las campañas anti-sufragistas fue orquestar su propia propaganda utilizando también tarjetas postales. Esto lo hicieron desde los primeros años de la época eduardiana, dedicándose a producir tarjetas que muestran fotografías de sus dirigentes con aspecto femenino y confiable para revertir la publicidad adversa de los antisufragistas. Las postales estaban hábilmente diseñadas para presentar a estas mujeres a un público más amplio, mostrándolas dignas del derecho al voto. El mensaje transmitido a través de sus imágenes, es que las sufragistas eran mujeres sensibles, serias y bien educadas. Estas tarjetas se vendían en tiendas y sucursales de las organizaciones sufragistas y se distribuían para publicidad.Otra forma en que los sufragistas contrarrestaron la campaña antisufragista fue asegurar un registro documental de sus protestas En las postales referidas a marchas y procesiones, la idea no era sólo demostrar la fuerza del apoyo a su causa, sino mostrar los tipos de mujeres que la defendían. Los espectadores, los periodistas y los editores podían ver que estas mujeres no eran los monstruos desalmados descriptos por la prensa y representados en las postales. Eran disciplinadas y apasionadas, pero también elegantes y femeninas.-
(Publicada en Noticias Electorales el 16 de noviembre de 2016)