Julieta comienza a luchar (II)


Julieta fue bautizada como Julia Magdalena Angela Lanteri y había nacido en Cuneo, Italia, el 22 de marzo de 1873. Cuando la niña tenía seis años, sus padres Antonio y Matea, decidieron viajar a Argentina en busca de progreso. Así, la familia (también venía con ellos la hermanita de Julieta, Regina) llegó a Buenos Aires y después de un tiempo, se afincaron en la recién fundada ciudad de La Plata.

Cuando terminó la escuela primaria, Julieta quiso estudiar en el Colegio Nacional de La Plata, el colegio universitario que la habilitaba para una carrera posterior, pero en esos tiempos el Colegio solo admitía el ingreso de varones. Julieta y su familia se las ingeniaron y la niña pudo realizar allí sus estudios, egresando en 1895. Fue la primera mujer en ser admitida en el Colegio Nacional de La Plata.

Al terminar sus estudios en el Colegio, se decidió por la Medicina, una actividad vedada a las mujeres, pero pudo ingresar a la Universidad por un permiso especial que le concedió el Decano Leopoldo Montes de Oca. Así, Julieta se convirtió en la quinta mujer en recibirse de médica en Argentina y la primera italiana en obtener un título universitario en Argentina. Las precursoras en la Medicina habían sido Cecilia Grierson y Elvira Rawson de Dellepiane. Más tarde, junto con Cecilia Grierson, fundaría en 1904 la Asociación Universitaria Argentina.

Ya con el título de médica en la mano, fue por el doctorado: en 1907, a los treinta y cuatro años, presentó su tesis, apadrinada por el Dr. Mariano Paunero. El tema elegido fue "Contribución al estudio del Deciduoma Maligno" y aprobó con una calificación de ocho puntos, obteniendo así el grado de Doctor en Medicina y Cirugía.

Pero claro: no bastaba con los títulos y ese año se le negó la adscripción a la Cátedra de Enfermedades Mentales por no ser ciudadana argentina. Julieta no iba a permitir que un tema legal le impidiera cumplir sus objetivos, de modo que luchó por obtener su ciudadanía.

Mientras tanto, sucedían cosas en el corazón de Julieta: en 1909, cuando con treinta y seis años ya se la consideraba una solterona, se casó con Alberto Renshaw, un joven norteamericano criado en España y catorce años menor que ella. 

Al año siguiente, en 1910, tuvo lugar en Buenos Aires el Primer Congreso Femenino Internacional, con la finalidad de celebrar el primer centenario de la Revolución de Mayo en Argentina. La organización estuvo a cargo de la Asociación Universitarias Argentinas… y quien tuvo la idea de organizar el Congreso fue Julieta.
También ese año Julieta inició los trámites judiciales para solicitar la ciudadanía. El juez federal que entendió en el caso falló favorablemente y realizó una comparación con las sociedades más avanzadas como Estados Unidos e Inglaterra, donde las mujeres tenían derechos políticos y civiles “sin llegar a los extremos de las feministas”. Sin embargo, estas consideraciones no satisficieron al procurador fiscal de primera instancia quien se opuso, aduciendo que la ley 346 sobre ciudadanía de 1869 no establecía que una mujer pudiese obtener carta de ciudadanía porque en la legislación argentina le estaba vedado el ejercicio de los derechos políticos. Julieta entonces apeló el fallo y el procurador fiscal aconsejó al juez revocar su decisión con el fundamento de que, al ser casada, Julieta no podía estar en juicio sin autorización del marido, según lo disponía el Código Civil.

Ahora debía entrar en el juego su esposo: Alberto Renshaw autorizó las actuaciones de su esposa y así el Fiscal de Cámara Horacio Rodríguez Larreta dictaminó en favor de la ciudadanía, argumentando que ni la Constitución Nacional ni la ley limitaban el derecho a la naturalización en función del sexo. Del mismo modo se expidió por unanimidad la Cámara Federal y así Julieta obtuvo la carta de ciudadanía el 15 de julio 1911.

¿Qué nuevos desafíos esperaban ahora a Julieta?

En el próximo posteo del jueves 20 de octubre continuaremos con la historia.