El 8 de setiembre de 1930, el presidente constitucional don Hipólito Yrigoyen, perteneciente al Partido Radical, sufrió el golpe de Estado liderado por el General Uriburu y fue derrocado; el anciano presidente fue apresado y se lo detuvo en la Isla Martin García. La noticia fue redactada por el poeta Leopoldo Lugones, quien ya había manifestado públicamente que el feminismo era "una enfermedad social, un mero agente de destrucción".

Por supuesto, Lugones no era el único que pensaba de ese modo: los miembros de la paramilitar Legión Cívica Argentina perseguían comunistas y socialistas, anarquistas judíos y feministas.

El General Uriburu, quien tuvo el triste privilegio de ser el primer presidente de facto, gobernó durante un año y en ese período Julieta Lanteri se dedicó a atender en su consultorio de médica y a organizar inofensivas tertulias literarias, para distraer al gobierno golpista.

Los golpistas en el gobierno y muchos ciudadanos consideraban que el pueblo no sabía votar, de modo que era necesario crear ligas y legiones para defender a la autodenominada Revolución (que había sido, en realidad, un golpe de Estado). El secretario de la presidencia, fue el impulsor de este plan, secundado por le médico Floro Lavalle que se se dedicó a implementarlo: surge así la Legión Cívica Argentina, grupo paramilitar que recibió instrucción en los cuarteles.

El 20 de febrero de 1932 asumió la Presidencia de la Nación el General Agustín P. Justo, produciéndose al día siguiente manifestaciones de socialistas y radicales en varios puntos de la Ciudad de Buenos Aires, exigiendo "procesos a todos los responsables de la tiranía y castigo y disolución de la Legión Cívica". La respuesta de los paramilitares fueron fuertes ataques a balazos.

Mientras tanto, Julieta, reunida con otras feministas, puso en marcha la convocatoria de afiliadas del Partido Feminista y realizó un aporte de setecientos pesos para la campaña contra los golpistas.


Tres días después, el 23 de febrero, Julieta caminaba por Diagonal Norte y Suipacha; eran las tres de la tarde cuando sucedió lo imprevisible: un automóvil conducido por un miembro de la Legión Cívica Argentina subió a la vereda y la atropelló. Los intentos por salvarla fueron inútiles y falleció el 25 de febrero de 1932. Tenía cincuenta y nueve años.-


Se acercaban las elecciones nacionales del 7 de marzo de 1920 y en vísperas de los comicios, un año antes, Julieta Lanteri funda el Partido Feminista Nacional, cuya plataforma establecía "derecho de sufragio para la mujer argentina y extranjera contribuyente".

Continuando con su objetivo, se postuló como diputada, convirtiéndose de este modo en la primera mujer candidata de la República Argentina.

Pero las cosas no iban a ser tan sencillas: nuestra protagonista descubrió que su nombre no figuraba en los padrones. Entonces se dirigió, junto a un grupo de mujeres, a los Registros Militares de las secciones segunda y cuarta de la Capital Federal para solicitar ser enrolada, pero los militares y el Ministro de Guerra rechazaron sus pedidos.

Las negativas parecían incentivar a Julieta. Acudió entonces nuevamente a la justicia pero su planteo fue considerado inadmisible porque se dijo que debía exhibir la masculina libreta de enrolamiento, documento que solo se otorga a los hombres. La negativa no le hizo mella: presentó una nota a la Junta Electoral, que luego fue publicada por el diario La Nación el 18 de marzo de 1919:

"Siendo ciudadana argentina, por nacionalización y, en virtud de sentencia de la Corte Suprema no figura mí nombre en el padrón electoral, no obstante las gestiones que he realizado con tal propósito. Creo sin embargo, que ello no constituye impedimento alguno para la obtención del cargo de diputado, y ya que la Constitución Nacional emplea la designación genérica de ciudadano sin excluir personas de mi sexo, no exigiendo nada más que condiciones de residencia, edad y honorabilidad, dentro de las cuales me encuentro, concordando con ello la ley electoral, que no cita a la mujer en ninguna de sus excepciones".

Justamente, en aquel año de 1919 en que nació Eva Duarte de Perón, el diputado de la Unión Cívica Radical Rogelio Araya presentó el primer proyecto de ley de sufragio femenino…

Julieta continuó dando batalla en las elecciones nacionales posteriores, presentándose como candidata a diputada en 1924 y 1926 por el Partido Feminista Nacional, aunque nunca consiguió su banca.


La vida de Julieta da para escribir muchísimos artículos (de hecho, les recomiendo dos libros: la biografía "Paloma blanca", por Ana María De Mena y "Julieta Lanteri, la pasión de una mujer", por Araceli Bellota), pero nosotros vamos a cerrar la historia en el próximo capítulo. Todavía quedan muchísimas vidas que visitar en esta galería de mujeres.


En el año 1911 la Municipalidad de Buenos Aires convocó a los vecinos de la Ciudad para actualizar sus datos de empadronamiento porque se acercaban las elecciones municipales de legisladores. La convocatoria estaba dirigida a los ciudadanos mayores, residentes en la ciudad, que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos. Julieta se dio cuenta que la convocatoria no explicitaba si los convocados eran hombres y/o mujeres y como lo que no está prohibido está permitido... se inscribió en la Parroquia San Juan Evangelista del barrio de La Boca.

Julieta mostró al empleado que la atendió su carta de ciudadanía (que tanto trabajo le dio conseguir) y una copia de la ley 5098 que disponía que se renovara el padrón de la Capital Federal cada cuatro años. En el artículo 7, la ley establecía como condiciones para inscribirse en el registro: ser ciudadano mayor de edad, saber leer y escribir, presentarse personalmente a realizar el trámite, haber pagado impuestos comunales por valor de 100 pesos como mínimo o ejercer alguna profesión liberal dentro del municipio y tener domicilio en la Ciudad por lo menos desde un año antes. Julieta reunía muchos de aquellos requisitos y el empleado la inscribió, entregándole una boleta con el texto que abajo copiamos:

"Inscripción Municipal. Sección 2ª, Mesa 1.Doctora Julieta Lanteri de Renshaw, de nacionalidad naturalizada, profesión médica. Domicilio en calle Suipacha Nª782 y que paga impuesto…. De $.... ha sido inscripta bajo en Nº 80".

Cuando llegó el día de las elecciones, el 26 de noviembre de 1911, nuestra protagonista votó en la mesa correspondiente instalada en la iglesia. Ante la sorpresa general, Julieta entrega su documento al Presidente de mesa, Dr. Adolfo Saldías. En una época como la nuestra en que es difícil conseguir autoridades de mesa, quien recibió la documentación de Julieta era abogado, historiador, político, militar y diplomático; había sido vicegobernador de Buenos Aires, enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Bolivia, diputado nacional…

Volviendo a nuestra historia, el Dr.Saldías felicitó a Julieta y se mostró complacido por haber firmado el documento del primer voto de una mujer en Argentina y en Sudamérica. Después, la decidida médica se presentó en los dos periódicos más leídos en Buenos Aires (La Nación y La Prensa) y relató la experiencia. Las portadas del día siguiente dieron cuenta de la noticia.

Las consecuencias de esta acción cívica no se hicieron esperar: poco tiempo después, el Concejo Deliberante sancionó una Ordenanza donde especificaba claramente que estaba prohibido el voto de las mujeres porque el empadronamiento se basaba en el registro de empadronamiento del servicio militar.

Nobleza obliga, debemos informar que hay quienes dicen que la primera mujer que votó en Latinoamérica fue la ecuatoriana Matilde Hidalgo Navarro de Procel en 1924 (si nos atenemos a nuestros registros, la primera fue Lanteri). Increíblemente, Matilde tiene una historia más que parecida a la de Julieta… en muchos aspectos podríamos decir que es un calco. Pero habláremos de Matilde en otro posteo… por ahora nos quedamos pensando: ¿qué nuevos desafíos se presentarán en la vida de Julieta?

El próximo posteo sobre Julieta saldrá publicado el próximo martes 25 de octubre.


Julieta fue bautizada como Julia Magdalena Angela Lanteri y había nacido en Cuneo, Italia, el 22 de marzo de 1873. Cuando la niña tenía seis años, sus padres Antonio y Matea, decidieron viajar a Argentina en busca de progreso. Así, la familia (también venía con ellos la hermanita de Julieta, Regina) llegó a Buenos Aires y después de un tiempo, se afincaron en la recién fundada ciudad de La Plata.

Cuando terminó la escuela primaria, Julieta quiso estudiar en el Colegio Nacional de La Plata, el colegio universitario que la habilitaba para una carrera posterior, pero en esos tiempos el Colegio solo admitía el ingreso de varones. Julieta y su familia se las ingeniaron y la niña pudo realizar allí sus estudios, egresando en 1895. Fue la primera mujer en ser admitida en el Colegio Nacional de La Plata.

Al terminar sus estudios en el Colegio, se decidió por la Medicina, una actividad vedada a las mujeres, pero pudo ingresar a la Universidad por un permiso especial que le concedió el Decano Leopoldo Montes de Oca. Así, Julieta se convirtió en la quinta mujer en recibirse de médica en Argentina y la primera italiana en obtener un título universitario en Argentina. Las precursoras en la Medicina habían sido Cecilia Grierson y Elvira Rawson de Dellepiane. Más tarde, junto con Cecilia Grierson, fundaría en 1904 la Asociación Universitaria Argentina.

Ya con el título de médica en la mano, fue por el doctorado: en 1907, a los treinta y cuatro años, presentó su tesis, apadrinada por el Dr. Mariano Paunero. El tema elegido fue "Contribución al estudio del Deciduoma Maligno" y aprobó con una calificación de ocho puntos, obteniendo así el grado de Doctor en Medicina y Cirugía.

Pero claro: no bastaba con los títulos y ese año se le negó la adscripción a la Cátedra de Enfermedades Mentales por no ser ciudadana argentina. Julieta no iba a permitir que un tema legal le impidiera cumplir sus objetivos, de modo que luchó por obtener su ciudadanía.

Mientras tanto, sucedían cosas en el corazón de Julieta: en 1909, cuando con treinta y seis años ya se la consideraba una solterona, se casó con Alberto Renshaw, un joven norteamericano criado en España y catorce años menor que ella. 

Al año siguiente, en 1910, tuvo lugar en Buenos Aires el Primer Congreso Femenino Internacional, con la finalidad de celebrar el primer centenario de la Revolución de Mayo en Argentina. La organización estuvo a cargo de la Asociación Universitarias Argentinas… y quien tuvo la idea de organizar el Congreso fue Julieta.
También ese año Julieta inició los trámites judiciales para solicitar la ciudadanía. El juez federal que entendió en el caso falló favorablemente y realizó una comparación con las sociedades más avanzadas como Estados Unidos e Inglaterra, donde las mujeres tenían derechos políticos y civiles “sin llegar a los extremos de las feministas”. Sin embargo, estas consideraciones no satisficieron al procurador fiscal de primera instancia quien se opuso, aduciendo que la ley 346 sobre ciudadanía de 1869 no establecía que una mujer pudiese obtener carta de ciudadanía porque en la legislación argentina le estaba vedado el ejercicio de los derechos políticos. Julieta entonces apeló el fallo y el procurador fiscal aconsejó al juez revocar su decisión con el fundamento de que, al ser casada, Julieta no podía estar en juicio sin autorización del marido, según lo disponía el Código Civil.

Ahora debía entrar en el juego su esposo: Alberto Renshaw autorizó las actuaciones de su esposa y así el Fiscal de Cámara Horacio Rodríguez Larreta dictaminó en favor de la ciudadanía, argumentando que ni la Constitución Nacional ni la ley limitaban el derecho a la naturalización en función del sexo. Del mismo modo se expidió por unanimidad la Cámara Federal y así Julieta obtuvo la carta de ciudadanía el 15 de julio 1911.

¿Qué nuevos desafíos esperaban ahora a Julieta?

En el próximo posteo del jueves 20 de octubre continuaremos con la historia.

La siesta del 23 de febrero de 1932 fue, seguramente, calurosa, como todas las siestas de febrero en Buenos Aires. Julieta caminaba por Diagonal Norte y Suipacha cuando un automóvil se subió a la vereda, la atropelló y dejó gravemente herida.

Los intentos de los médicos por salvarla fueron inútiles y la mujer, de 59 años, falleció dos días después. Si hoy quisiéramos investigar la muerte de Julieta, nos encontraríamos con que las actas labradas por la policía son ilegibles y que los expedientes judiciales han desaparecido. ¿Por qué querríamos investigar una muerte por accidente de tránsito que se produjo hace setenta y siete años?¿Por qué deberíamos deducir que la falta de documentación se debe a una supuesta conspiración? Alguien más tuvo, en ese entonces, sus sospechas: Adelia Di Carlo, una periodista amiga de Julieta que escribía en "Caras y Caretas". Ella instaló la duda sobre las causas de la muerte. No era para menos: Julieta ya había recibido amenazas y sus temores se remontaban a 1930…

Pero… ¿quién era Julieta? ¿Por qué alguien habría decidido matarla y hacer pasar su muerte por un accidente? ¿Por qué tantos funcionarios de diverso rango ocultarían expedientes e impedirían el acceso a aquella información?

¿Tal vez porque Julieta fue la primera mujer que votó en Sudamérica…?

¿O porque fue la primera mujer candidata a un cargo nacional electivo en Argentina…?

¿O porque organizó con Alicia Moreau el primer simulacro de votación callejera en 1919…?

¿O, mucho antes, por haber sido la primera niña admitida en el Colegio Nacional de La Plata, reservado exclusivamente para varones…?

¿O por haberse convertido en una de las primeras estudiantes de medicina, cuando la profesión estaba vedada las mujeres, habiendo ingresado en la Facultad por un permiso especial del decano…?

¿O porque fue la primera mujer italiana en obtener la ciudadanía argentina, sentando jurisprudencia con su caso…?

¿O porque fue quien tuvo la idea de organizar el Primer Congreso Femenino Internacional, conmemorando el primer centenario de la Revolución de Mayo…?

¿O molestó a alguien que Julieta le advirtiera con preocupación al Presidente de la Nación Marcelo Torcuato de Alvear los vientos autoritarios que venían soplando?.

¿Todo eso habrá sellado el destino de Julieta Lanteri?


En la próxima entrega del martes 18 de octubre, iremos conociendo un poco más de la vida de esta luchadora pionera.


¿Quién es la chica cuyo rostro aparece en los certificados de autenticidad de Windows? ¿Es la hija de Lord Byron? ¿La primera programadora de computación? ¿La amante del creador del caleidoscopio? ¿Es la mujer que creó el primer lenguaje de programación y en cuyo honor se bautizó otro basado en Pascal? ¿Estamos hablando de Lady Lovelace? ¿La mujer en cuyo honor se celebró el 24 de marzo el Ada Lovelace Day con el objetivo de bloggear en favor de las mujeres y la tecnología?

Si, estamos hablando de ella, de Ada Augusta Byron King, Lady Lovelace, Condesa de Lovelace.

La hija del célebre poeta y de Annabella Milbanke nació en el Reino Unido el 10 de diciembre de 1815. Se cuenta que cuando estaba naciendo Ada, Byron dijo a un amigo que esperaba que su hija fuera cualquier cosa menos poeta. Cuando apenas tenía un mes de edad sus padres se separaron y su madre consiguió la custodia de la niña, porque por nada del mundo quería que la pequeña estuviera con su padre ni siguiera sus pasos literarios y bohemios.

Ada fue una niña de salud endeble: era asmática y tuvo parálisis en ambas piernas, pero con el tiempo se convirtió en gimnasta y amazona. Como provenía de una familia acomodada, tuvo excelentes profesores. Su madre se preocupó por que se inclinara hacia el mundo de las ciencias y no el de las artes: fue instruida en astronomía y otras ciencias. El primer profesor de matemáticas de la Universidad de Londres, Augustus de Morgan, fue su maestro y él le presentó a Mary Sommerville, excelente matemática que había publicado un libro sobre mecánica celeste.

Un día, cuando tenía 17 años, Ada asistió a una conferencia que daba Dionysus Lardner en el Instituto de Mecánica sobre la máquina de Charles Babbage: allí la joven conoció el trabajo de quien es considerado el padre de las computadoras.
Tan maravillada quedó con la conferencia, que llegó a su casa y le escribió una carta a Babbage: de esta relación epistolar surgirían acontecimientos que aún hoy repercuten en nuestras vidas.

Babbage tenía en mente construir una máquina de cálculo especial: una máquina analítica, base de la moderna computadora. Por ese entonces, un matemático italiano llamado Louis Menebrea escribió una memoria sobre la Máquina Analítica. Babbage pidió a Ada que hiciera la traducción de la memoria. Ada no solo hizo lo que se le encargó: le agregó también una serie de notas, que en conjunto, eran más extensas que la memoria misma.

Los escritos que hizo sobre la Máquina Analítica de Babbage fueron firmados con sus iniciales porque Ada temía la censura y prejuicios que podrían caer sobre ella por su condición de mujer. A pesar de sus temores, fueron estas notas las que inspiraron a Alan Turig a trabajar en las primeras computadoras modernas en la década de 1940.

Ada propuso el uso de tarjetas perforadas como método de entrada de información e instrucciones a la Máquina Analítica; también introdujo una notación para escribir programas. Todo esto condujo a que, muchos años después, el lenguaje de programación creado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, fuera bautizado Ada así en su homenaje. 


Ada Byron, Condesa de Lovelace, murió de cáncer de útero a los 36 años de edad.

No existe “la mujer” como una entidad única y homogénea respecto de quien se pueden diseñar propuestas neutras, generales, globales, asépticas, apolíticas, disciplinadoras y domésticas.

Existen “las mujeres”: indígenas, marginales, profesionales, prostitutas, religiosas, migrantes, mundanas, amas de casa, comerciantes, madres, homosexuales, bisexuales, sexuales, docentes, maltratadas, emprendedoras, comprometidas con la comunidad y delincuentes.

Todas ellas son mujeres y a cada una se la discrimina de manera diversa, de modo que la utilización y apropiación de tecnologías se dará también de manera diversa. Iremos viendo ejemplos de como las TIC pueden ayudar en la vida diaria, yendo de los usos más domésticos a otros, si se quiere, más comprometidos con la comunidad.

Si un grupo de madres de una escuela descubre las facilidades que les brindan el uso de aplicaciones de mensajería (como Whatsapp), el manejo de programas simples de edición de fotografías o la utilización de albumes en línea, pueden comunicarse fácilmente entre ellas cuando los niños más pequeños (que no utilizan aún la computadora) no pueden asistir al colegio, pasarse por correo las actividades y editar también un boletín con las novedades de las salitas a las que asisten sus hijos.

Las maestras pueden utilizar las aulas virtuales gratuitas (que puede crear cualquier usuario) y subir allí el material de clase y las tareas para que los alumnos que deben ausentarse de clase encuentren allí el material... que puede ser consultado, por otra parte, desde cualquier locutorio.

Avanzando en grupos con problemáticas específicas, podremos ver como las TIC pueden ser una ayuda en su vida cotidiana:


Las mujeres indígenas

Como muchas otras mujeres, las indígenas padecen dos limitantes compartidas con otros grupos:
- el nulo o limitado acceso a la conectividad en los sectores rurales,
- el alto costo de la tecnología
A estas dos limitantes debemos agregar una propia de su colectivo: la escasa capacitación en el uso de las tecnologías acorde a su cultura y en lengua originaria. El mundo de los dispositivos electrónicos e Internet es un mundo en inglés; algunas palabras han sido castellanizadas y otras las continuamos utilizando ya sin darnos cuenta, pero muchas veces no nos ponemos a pensar como debe ser este mundo cibernético visto desde otra lógica cultural donde influye no solo el idioma: existe una barrera relacionada con la concepción del tiempo, señalada por muchas mujeres en talleres realizados por APC, donde manifiestan su incomodidad con la lógica de velocidad-dinero-tiempo de occidente que traen aparejadas las TIC. Como dice Nidia Bustillos: “"Las mujeres indígenas viven la brecha digital a su manera. Diferentes factores fueron identificados como limitantes. Uno de ellos tiene que ver con el acceso. El costo de los equipos y de la conexión a internet continúa siendo prohibitivo para muchas de ellas, de igual manera que la capacitación escasa o inapropiada para su realidad. Con respecto a lo sociocultural, se habló del machismo y el desinterés de algunas mujeres en las nuevas tecnologías. Y de la uniformización lingüística que deja de lado las lenguas de las comunidades."

A pesar de lo señalado, en muchos países las TIC  son utilizadas estratégicamente por algunos grupos de mujeres indígenas para potenciar el trabajo en las comunidades, la educación de sus hijos bajo su cultura e idioma, cuestiones de salud sexual y reproductiva, derechos humanos, y derechos de los pueblos indígenas.
    

Las mujeres migrantes

Para comenzar, diremos que las personas migrantes son todas aquellas que inician el proceso de movilidad, cualquiera sea su estatus socioeconómico, la situación personal en la que se encuentren o las motivaciones que tengan para migrar. Se puede ser migrante dentro o fuera del país, y este traslado conlleva una serie de factores que influyen en el mundo de la persona que se reubica en otra lugar geográfico: los afectos quedan lejos, nuevos vínculos sociales se presentan día a día, la comunicación con sus familia y amigos se encarece, encontrar trabajo suele no ser fácil, y muchas veces necesitan capacitarse en nuevas habilidades, destrezas y conocimientos. 

Para estos grupos, aprender a utilizar una computadora, navegar por Internet y utilizar los programas que permiten la comunicación de manera gratuita  son fundamentales para mantener los lazos con su familia y amigos . Asimismo, pueden realizar capacitaciones virtuales e informarse acerca de su nuevo lugar de asentamiento a través de la información que encuentran en la web.

En Ecuador, por ejemplo, el 84,57% de los ciber-cafés surgió entre el 2000 y el 2004, época del éxodo masivo de emigración. Y se concentraron en las provincias donde se dió el mayor número de migrantes en términos absolutos. La letra de la canción “Tierra prometida”, del rapero español de Nach dice: “acudo al locutorio a diario, ese es mi deber, saber cómo están los míos, que tendrán para comer. “


Mujeres que padecen distintos tipos de violencia

Muchos son los aspectos en los que pueden ayudar las tecnologías de Internet a las mujeres maltratadas: desde grupos de ayuda on line, chats con especialistas e información, hasta concientización del entorno, como veremos a continuación:

La revista Hombre, de Editorial Perfil, publicó en una de sus ediciones electrónicas de 2008 el “Test Tyson”, en alusión al violento boxeador conocido por ser golpeador de mujeres y que fuera acusado de violación. El test estaba en la sección “Happy Hour” y se presentaba como un pasatiempo liviano para entretener al lector. Desde el comienzo, el test resultaba de una dureza y cinismo que chocaba al lector consciente: “¿Madura el K.O.?”.

El test proponía a los hombres diversas situaciones con respuestas múltiples sobre razones, métodos, momentos, periodicidad y duración del ejercicio violento del poder masculino para aleccionar a su pareja.

Las mujeres de distintos movimientos aprovecharon de inmediato los servicios de las nuevas tecnologías y las listas de distribución electrónica trabajaron incesantes durante varias horas. En breve tiempo, el Movimiento de Mujeres de la provincia de Córdoba, presentó su denuncia en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo. A esta siguió la de la red PAR, apoyada por periodistas de ambos sexos en todo el país. La legisladora Diana Maffia, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la senadora nacional Marita Perceval, presentaron proyectos de declaración de repudio por la publicación del test en la versión electrónica de la revista Hombre.

En 2006, el Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres de APC lanzó la campaña “Dominemos la tecnología”, considerando la necesidad de que las mujeres se apropien de las TIC para luchar contra la violencia que padecen. En el caso del Test Tyson, el dominio de las herramientas más simples como el correo electrónico y las listas de distribución alertó al movimiento de mujeres y feminista sobre la situación de violencia en una publicación electrónica y permitió el trabajo en red para una rápida respuesta, permitiendo incluso a las legisladoras (que también utilizaron TIC) que en cuarenta y ocho horas sus cámaras legislativas resolvieran repudiar el hecho.

La campaña “Dominemos la tecnología” propone la recuperación la tecnología para luchar contra la violencia de género utilizando cualquier herramienta TIC que hubiera a mano – teléfonos celulares, mensajería instantánea, blogs, sitios web, cámaras digitales, correo electrónico, podcast, video, etc.


Las mujeres encarceladas

En Europa las políticas penitenciarias ponen énfasis en la formación de las mujeres. Alemania, por ejemplo, ofrece formación básica (EDP qualification), que puede continuarse al salir de prisión. En numerosos países reconocen la importancia del conocimiento y acceso a las nuevas tecnologías y enseñan informática, diseño gráfico y edición digital. Vemos, entonces, que las TICs pueden ser un instrumento más para capacitar a la población carcelaria femenina.


Las mujeres adultas mayores

La tecnología puede acercar a las abuelas con sus nietos, las puede ayudar a mantenerse informadas, realizar cursos virtuales, jugar sus juegos preferidos y las mantiene activas intelectualmente. Imagino estas capacitaciones dirigidas a las abuelas, la memoria familiar de tantas recetas de cocina de antaño, de destrezas hogareñas que se van perdiendo con la asunción de nuevos y diferentes roles por parte de las mujeres, de sabiduría práctica en el cuidado de los hijos, del hogar, de la economía doméstica. Es un mundo que se va perdiendo y del cual no queda registro. No queda tiempo para conversar de esos temas con las abuelas y muchas de ellas quieren pasar “sus secretos” a las nietas, que no suelen estar muy dispuestas por falta de tiempo. Las abuelas pueden aprender las nuevas tecnologías y compartir con otras sus recuerdos, pueden ordenarlos, pueden difundirlos en sitios web o en blogs, pueden ser un archivo viviente y en línea que perdurará mientras lo sigan manteniendo  y actualizando sus pares.

Las tecnologías le permiten a nuestras adultas mayores desarrollar habilidades y capacidades, además de la percepción que se tiene de la persona mayor ante familiares, amistades y personas de contacto, e incluso su propia autoestima personal. Todo esto beneficia su integración social. Es un campo donde se pueden trabajar iniciativas intergeneracionales, recuperación de la memoria histórica y  acercamiento de las TIC a actividades cotidianas.


Las mujeres con capacidades diferentes

“Las mujeres discapacitadas comprenden el 10 por ciento de las mujeres a nivel mundial y, sin embargo, su salud reproductiva y sus derechos con frecuencia no se tienen en cuenta. Las mujeres discapacitadas, como todas las personas, disfrutan de la totalidad de los derechos humanos garantizados por el derecho y la costumbre internacional. La Declaración y Programa de Acción de Viena, de 1993, son significativos porque afirman que debe darse “especial atención” para asegurar “la no discriminación y el disfrute, en igualdad de condiciones, por parte de las y los discapacitados de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluida su participación activa en todos los aspectos de la sociedad.”

Existen estimaciones de que en el mundo hay más de 5.000 millones de personas con algún tipo de discapacidad, ya sea de tipo física, mental o sensorial en la actualidad.

En los países de Latinoamérica y el Caribe sólo entre el 20% y el 30% de los niños y niñas con discapacidad asisten a la escuela debido a la falta de transporte e infraestructura accesible, maestros capacitados, materiales didácticos etc. Respecto del empleo, entre el 80% y el 90% de las personas con discapacidad en la región están desempleados y casi todos aquellos que tienen trabajo reciben salarios muy bajos o ninguna compensación monetaria.

María Esther Mogollón es una luchadora peruana que trabaja para revertir la marginación de las mujeres con capacidades diferentes, incluso a través de las nuevas tecnologías de la información. Las mujeres ciegas, por ejemplo, tienen menos posibilidades ya que requieren programas especiales para que puedan navegar, en los cuales se privilegia el sonido (…) Las TIC son esenciales para articularnos y generar corrientes de información. Los grupos de personas discapacitadas se beneficiarían mucho de ellas, tanto en el intercambio de datos importantes para su situación de salud, como para el encuentro virtual, para acortar y superar las distancias (…) las TIC nos ayudarán a informarnos y articularnos, pero sin olvidar que son las políticas públicas las que tienen que ofrecer respuestas a nuestras necesidades de educación y capacitación.”

En España existe Discapnet, un proyecto dinámico lanzado en 1989 que incluye desarrollos de curso orientados a la accesibilidad en Internet, teleformación y teletrabajo, teniendo en cuenta la adecuación a las personas con discapacidades severas o con posibilidades de padecer infoexclusión. Incorporan herramientas interactivas variadas para mejorar la respuesta a las necesidades de los usuarios, les posibilita trabajar en red y compartir experiencias, para potenciar la participación social y vida independiente.-


(este artículo fue redactado en 2009, pero muchos de los temas propuestos mantienen actualidad. Forma parte del documento “Las TIC, instrumentos en la implementación de las políticas municipales de género: sensibilizar primero”, presentado en el X Seminario de RedMuni: “Nuevo rol del Estado, nuevo rol de los Municipios”,13 y 14 de agosto de 2009. Universidad Nacional de La Matanza).

Si ubicáramos a los feminismos en tres grandes olas, el ciberfeminismo aparecería inmediatamente después de la tercera. No es este el lugar para hacer una revisión del tema, de modo que solo diremos que de los ciberfeminismos (el utópico o liberal; el distópico o radical; el ciberfeminismo social) seguimos el camino señalado por el ciberfeminismo social, que pone el acento en la educación tecnológica femenina.

El término “ciberfeminismo” fue acuñado a principios de los años noventas por el grupo australiano VNS (Venus) Matrix, y desde sus comienzos en 1991, rechaza ser definido por lo que es. En lugar de definición, se idearon cien antítesis, las cien definiciones de lo que no es el ciberfeminismo.

Una aproximación al concepto de ciberfeminismo social y que es del agrado de Montserrat Boix, la creadora del concepto, es la proporcionada por  Adriana Causa, Ianina Lois y Julieta Ojam, en el documento “Piqueteras y TICs: El sinuoso camino de la apropiación". Dicen las investigadoras: "La presencia en el ciberespacio de las múltiples expresiones de lo que se denomina Ciberfeminismo Social (de Miguel y Boix) el cual pertenece a corrientes de pensamiento, preocupaciones, avances teóricos y prácticas muy diferentes con respecto a las que sostiene el Ciberfeminismo radical, asociado a organizaciones, redes y movimientos sociales, que han incorporado las TIC como canales de comunicación con una tradición de pensamiento y acción anterior a la aparición de las redes e Internet donde grupos tradicionalmente marginados reclaman nuevos espacios políticos. Desde el ciberfeminismo social aparece la educación tecnológica femenina como una prioridad: de hecho las cifras sobre la utilización de Internet por parte de las mujeres va en aumento modificando la presencia masculina en el ciberespacio. Pero además de estar y compartir recursos, hay una demanda de contenidos en las web que contemplen los intereses de las mujeres".


El ciberfeminismo social fue pionero en la utilización de las herramientas interactivas de la web 2.0 volcadas al activismo.