Argentina: entre la anomia y la corrupción

Una organización o un país donde se produce un incumplimiento de normas (masivo o no) está evidenciando algo. Por lo pronto, que existe un grupo que está siguiendo normas diferentes a las que sigue el resto y esto porque el grupo de mención se identifica con otros códigos: en una sociedad anómica existe una aceptación tácita de la transgresión a las reglas míticas porque es una sociedad a la que le están faltando normas de orden moral.
A los efectos de sostener esta afirmación formularemos algunas aclaraciones. La palabra anomia deriva del griego "a", que indica privación, falta de algo; y "nomos", que significa ley o norma. Y es en esta última parte, en nomos, que deseamos focalizar nuestra atención. Nomos no alude a cualquier tipo de norma; nomos no es la ley en el sentido que la conocemos, sino que se trata de un imperativo de tipo moral. Para explicar este punto, necesitaremos hacer un poco de historia:
Ante todo, recordaremos la distinción entre justicia general y justicia particular. La primera (justicia general) es una actividad conforme a la ley moral; la segunda (justicia particular) consiste en un esfuerzo por dar a cada uno su parte, que constituye, en definitiva, el derecho (dikaion). El derecho es, entonces, "lo justo", la buena proporción entre los bienes distribuidos entre las personas. El papel del juez, el dikastés, será decir el dikaion (el derecho). Los romanos tomaron esta noción griega y la palabra jusfue su traducción latina.
Ahora bien, al decir de Marcel Villey, "en filosofía, no hay historia más que de errores" y tal parece que la teoría general del derecho ha andado errante, fuera del objeto perseguido: esto ha sido consecuencia de la influencia que la teología ha ejercido sobre el campo de la filosofía, y en especial, de la filosofía del derecho.
Revisando los orígenes medievales de la filosofía jurídica, veremos que ésta ha surgido de la teología. Los teólogos tienen como su primera lectura a la Biblia y allí han encontrado la Torah. Ahora bien, la Torah es algo muy distinto del Dikaion o el Jus. La Torah "es un conjunto de imperativos que prescriben las conductas que deben realizarse o de las cuales debe abstenerse en tales o cuales circunstancias". La Torah se relaciona con la justicia general (emparentada con la Zedaka judía) y no con la justicia específica en sentido aristotélico. La Torah es una ley moral. Con la traducción de los Setenta y en la patrística griega, la Torah tomará el nombre de nomos. Entonces, anomia hace alusión a la falta de normas de orden moral.
Una sociedad anómica es una sociedad a la que le están faltando normas de orden moral. Y cuando hablamos de moral, se trata de la moral específica de una determinada sociedad. La anomia puede deberse a que las normas preexistentes se han derogado o que nunca han existido. Bajando la cuestión a un nivel más concreto, la pregunta que corresponde formularse es: ¿somos una sociedad anómica? Si es así, ¿hasta dónde llega nuestro grado de anomia? ¿tenemos conciencia los ciudadanos de que a diario cometemos acciones que rozan la anomia?
Podemos verlo en ejemplos concretos: sabemos que si vamos conduciendo un automóvil, debemos detenernos cuando el semáforo así lo indica: sin embargo, muchos continúan su camino sin detenerse. Cuando aguardamos turno en una fila, ya sea ante el mostrador de un banco o en la taquilla de un cine, buscamos la forma de adelantarnos sin respetar el orden tácitamente establecido. Si sabemos que nadie llegara antes que nosotros a nuestra oficina, no nos molestamos en llegar a horario. Muchos alumnos durante un examen tratarán de copiarse toda vez que puedan hacerlo. Algunas personas podrán argumentar que esto no tiene nada que ver con la corrupción, pero es aquí donde podemos hablar de incidencia diferencial: el tipo y grado de corrupción varía (tiene diferente incidencia) conforme el ámbito donde se produzca.
¿Y por qué las personas se ven tentadas a actuar (y de hecho lo hacen) en el sentido contrario a lo que establecen las reglas morales (las mores maiores) de su comunidad? Lo hacen porque ya no se identifican con sus preceptos. Una vez más, abandonan las reglas míticas y actúan conforme los códigos prácticos, que vienen a ser algo así como la actualización de la moral pública de un grupo determinado.
Que una sociedad se encuentre anómica no significa que no siga ninguna regla: no sigue las nomoi, las normas morales que le eran propias. No tiene punto de referencia a ese respecto, pero, sigue los códigos prácticos que han venido a llenar ese vacío.
Los numerosos actos de corrupción que los medios han puesto en imágenes en Argentina durante las últimas semanas han concretizado ante los ciudadanos televidentes un concepto que parecía solo teoría. La imagen golpea y su contundencia hace que se comprenda lo que parece complejo: la corrupción es un impuesto que terminamos pagando todos.-