No soporto Whatsapp

whatsapp-hate-techcribngYo, la más tecnológica de todas, digo parodiando a Sor Juana.

Amo mi celu, la compu, la tablet. Estoy todo el día conectada, pero amo mi tiempo libre, la privacidad y el silencio. No quiero que me invadan. No quiero ruidos disonantes en mi vida.

No me gusta Whatsapp.

No soporto Whatsapp.

Me explico mejor: no me gusta hablar por teléfono si no tengo algo que decir. Por lo tanto, no me gusta enviar una sarta de emoticones si no tengo nada que expresar… ¿cómo diría con palabras “solcito” “flor” “corazón” “corazón” “corazón”?

Whatsapp es un canal invasivo, inoportuno, desconsiderado y confianzudo.

Es invasivo por diversas razones: las personas te agregan a sus contactos y a grupos sin que lo pidas ni des tu consentimiento. Podés si, salirte de los grupos o silenciarlos. Nada de eso conviene, porque si te salis, sos una maleducada y si los silencias no sabés que se está diciendo. Y como el que calla otorga, más vale saber si están diciendo algo que debés responder.

Invasivo e inoportuno porque no importa la hora que sea, si te olvidaste de bajar el volumen del aparato, te taladra el cerebro en medio de la noche.

Es confianzudo porque personas que apenas te conocen aparecen en tu pantalla enviándote lluvia de corazones y comentarios sin presentarse siquiera.

Además. ¿cómo se termina una charla en Whatsapp? A nuestro “Nos vemos” sigue “carita sonriente”. Silencio. Otra “carita sonriente”. Danger! no respondas con otro emoticón porque será un ping-pong de nunca acabar.

Pero tal vez estoy demonizando al mensajero.

Tal vez no sea Whatsapp el invasivo, inoportuno, desconsiderado y confianzudo.