TwitterQuienes asisten a mis talleres saben que me gusta hablar del uso disruptivo de las redes sociales. El concepto mismo siempre me ha convocado de manera especial. Y la posibilidad de utilizar de esta manera disruptiva las redes sociales resulta sumamente atractiva. La disrupción no radica únicamente en generar un cambio revolucionario en la tecnología o el mercado, sino en sorprender con soluciones inesperadas. La innovación puede presentarse de diversas maneras: como innovación sustentable y como innovación disruptiva.
La innovación sustentable no cambia el escenario donde opera ni desea lograr mutaciones drásticas. Puede ser evolutiva (una mejora de acuerdo a lo esperado) o revolucionaria (una mejora inesperada, pero no afecta lo existente). En cambio, la innovación disruptiva crea un nuevo estado de cosas, ya que aplica nuevos valores de manera inesperada.
Facebook y Twitter son ejemplos disruptivos.
Para utilizar las tecnologías digitales de forma disruptiva es necesario recordar dos cosas:
Primero: Lo importante no es la herramienta, sino la implementación.
Segundo: Hay que alejarse de viejos paradigmas y construir algo nuevo.
Hay una frases de Henry Ford  que me parece muy ilustrativas de este punto:
“Si yo hubiera preguntado a la gente qué es lo que deseaban, me hubieran dicho ‘caballos más rápidos”.
Eso es disrupción. Tomar un camino diferente al que todos esperan en un escenario dado.
Utilizar Twitter para realizar entrevistas y dar clases. O como un muro dinámico. Usar los grupos de Facebook como cuaderno de notas, como espacio de reuniones, como sala de prensa. Convertir las aplicaciones de audio en radioemisoras minimalistas. El uso innovador e inesperado de una tecnología la vuelve disruptiva.

 

Sala hipermedia y centro de prensa hipermedia

Llamo sala hipermedia a un espacio virtual en el que un grupo de personas geográficamente dispersas pueden interactuar como si se encontraran en un entorno común, aprovechando recursos ofimáticos ubicados en el ciberespacio.  Nótese que hiper refiere a espacios multidimensionales. Podemos utilizar esta sala para colaborar con compañeros de estudio, para organización interna de una asociación, para reuniones de profesores y padres, para planificar una fiesta o como centro de prensa. Cada uno se apropia de la tecnología y decide cómo va a utilizarla.

Por su parte,  un centro de prensa hipermedia es el sitio en el que los periodistas y medios que cubren los temas que trabajan nuestras organizaciones y reparticiones pueden encontrar información, audio, video, imágenes, documentos y todo aquel material que es útil para la cobertura de alguna noticia o acontecimiento. Allí encuentran todos los recursos necesarios para contar la historia que deseamos dar a conocer: no solamente se encuentra disponible el texto de la información, sino que están los nombres y datos de contacto de las personas que pueden dar mayor información, audios y videos ampliatorios, fotografías para ilustrar las notas, documentos respaldatorios, etc.

Las diez características que debería tener el centro hipermedia (que puede ser una pestaña o un ítem de menú del sitio web de la organización) son las siguientes:

* Disponibilidad y actualización

* Números telefónicos y correos electrónicos de contacto

* Información institucional

* Contenido multimedia

* Links a contenido de la organización en las redes sociales

* Actualización a través de RSS feeds

* Fotografías y biografías des staff de la organización

* Galería de imágenes de calidad

* Actualización desde un blog

* Facilidad para que la organización y su información sea fácilmente encontrada.

¿Y qué tal si utilizamos un grupo de Facebook como sala o centro hipermedia? ¿Ya lo has intentado con tu organización?

Disculpen... Scribd solo me permite mostrar algunas páginas...

 Mi debilidad son los libros y los leo en todos los formatos. Me encanta leer libros en papel, nuevos viejos, escritos en los márgenes, subrayados, amarillentos o recién salidos de la imprenta. Pero también leo mucho online: en la compu, en la tablet, en el teléfono. Desde que me suscribí a Scribd, tengo un ataque de armar colecciones y voy picoteando desde ciencia y tecnología a novela y cuento, pasando por biografías y libros de arte. También incursiono por Google Books y leo los capítulos "liberados" (si me gusta, compro el libro completo) y muchas veces consigo el libro "entero". En este caso, andaba buscando este libro del año 2003 de McCaughey y Ayers. Lo encontré en dos versiones, justamente en Google Books. Voy a leerlo para continuar ampliando mi marco teórico sobre ciberactivismo. Muchas cosas que aprender.

whatsapp-hate-techcribngYo, la más tecnológica de todas, digo parodiando a Sor Juana.

Amo mi celu, la compu, la tablet. Estoy todo el día conectada, pero amo mi tiempo libre, la privacidad y el silencio. No quiero que me invadan. No quiero ruidos disonantes en mi vida.

No me gusta Whatsapp.

No soporto Whatsapp.

Me explico mejor: no me gusta hablar por teléfono si no tengo algo que decir. Por lo tanto, no me gusta enviar una sarta de emoticones si no tengo nada que expresar… ¿cómo diría con palabras “solcito” “flor” “corazón” “corazón” “corazón”?

Whatsapp es un canal invasivo, inoportuno, desconsiderado y confianzudo.

Es invasivo por diversas razones: las personas te agregan a sus contactos y a grupos sin que lo pidas ni des tu consentimiento. Podés si, salirte de los grupos o silenciarlos. Nada de eso conviene, porque si te salis, sos una maleducada y si los silencias no sabés que se está diciendo. Y como el que calla otorga, más vale saber si están diciendo algo que debés responder.

Invasivo e inoportuno porque no importa la hora que sea, si te olvidaste de bajar el volumen del aparato, te taladra el cerebro en medio de la noche.

Es confianzudo porque personas que apenas te conocen aparecen en tu pantalla enviándote lluvia de corazones y comentarios sin presentarse siquiera.

Además. ¿cómo se termina una charla en Whatsapp? A nuestro “Nos vemos” sigue “carita sonriente”. Silencio. Otra “carita sonriente”. Danger! no respondas con otro emoticón porque será un ping-pong de nunca acabar.

Pero tal vez estoy demonizando al mensajero.

Tal vez no sea Whatsapp el invasivo, inoportuno, desconsiderado y confianzudo.