Introducción a las tecnologías 2.0 como herramientas para la observación electoral

La irrupción de las tecnologías 2.0 en general y de las redes sociales en particular produjeron un cambio en el paradigma en que circula la información. Los lectores ya no son pasivos, los clientes interactúan con las marcas que consumen, los activistas organizan campañas globales de incidencia. En 1971 se envió el primer correo electrónico, en 1994 se fundó Geocities, en 1997 AOL popularizó la mensajería instantánea, en 2003 surgió MySpace, en 2004 apareció Facebook y en 2006 irrumpió Twitter: los tiempos parecen acortarse en el mundo de la tecnología. No terminamos de acostumbrarnos a una herramienta cuando surge otra y el vertiginoso ritmo hace que las personas se incorporen o queden fuera de un universo con normas propias.
            Las reglas son diferentes en las comunidades virtuales. Alguien dice (postea) algo y de inmediato otra persona lo comenta. Esos dos individuos pueden o no conocerse personalmente, compartir amigos, tener gustos en común. Sin embargo, interactúan y sus propias redes de amigos comienzan a tener conocimiento de la opinión de ese otro que hasta el momento desconocían. La información avanza por canales que antes no transitaba. Se socializa. Las redes deciden qué comentar y qué no, cuál información les interesa, qué merece ser redistribuido y popularizado.
            Por eso es importante conocer el universo de las redes sociales. Las habilidades requeridas no se reducen a saber escribir un tweet y tener un perfil en Facebook. Hay que saber buscar, comunicar, generar diálogos. Pasar de la difusión a la comunicación. Alentar conversaciones. Obtener retroalimentación. Instalar temas.
            La participación en el mundo virtual difiere de la participación en el mundo real y es importante conocer su dinámica.
            Así, una de las herramientas más utilizadas para comunicar en tiempo real adjuntando audio, video, imágenes, archivos de texto es la red de microblogging Twitter y le siguen de cerca Facebook, Instagram y Google+.

            Redes sociales, blogging y micro-blogging, fotologs, videologs, podcasts, aplicaciones para gestionar todas nuestras cuentas: una verdadera selva digital. Pero todas estas tecnologías no surtirán efecto si no diseñamos una estrategia para su mejor aprovechamiento.