Una mirada a lo James Dean

Si, uso anteojos.

El espejo no me devuelve la imagen mental que tengo de mi, pero debo usarlos. Las lentes de contacto no me resultan, porque tengo "pupilas secas" y me molestan y pegan en el ojo. El oculista dice que operar todavía no, so allí voy yo van ese andamio ocular que, por suerte se ha puesto de moda.

Lo que me sorprendía hasta hace poco tiempo es la cantidad de contemporáneos míos que no los necesitaban. O al menos, eso pensaba yo.

Pero hete aquí que descubrí que sí los necesitan y no los utilizan por coquetería.  Y allá van, con su mirada de James Dean, como mirando a la distancia...

Y digo James Dean porque el bomboncito era miope y no usaba los anteojos en su vida artistica: de allí esa mirada con ojos entrecerrados.

Pero volviendo  a lo que decía al empezar: descubrí que muchos conocidos, amigos y parientes van por la vida a tientas,  porque no ven un burro arriba de otro pero se niegan a usar gafas. Digo yo... ¿no resulta más patético que contorsionen la cara cuando les mostrás algo en el teléfono y terminan confesandote qué no ven nada?

Recuerdo que una vez, en un aeropuerto, una amiga muy elegante me pidió que le completará un formulario porque no distinguía las letras...pero se negaba a ponerse los anteojos en público.
Así están las cosas: muchos jóvenes usan gafas por una cuestión fashionista y varios adultos se niegan a llevarlos por vaya saber qué razón. 

Y aquí estoy yo: quitándome las gafas cuando estoy con mis amigos.  Ninguno ve nada: será por eso que nos parece que estamos iguales que a los 20...