Tecnología y mujeres adultas mayores

social-media-tree-600-275x171El ejemplo que daré a continuación no es de una adulta mayor, sino de un caballero, mi suegro (ya fallecido), pero sirve para ilustrar los distintos imaginarios en torno a la computadora y las tecnologías de la web 2.0. Tino tenía casi 80 años cuando comenzó a utilizar la computadora para jugar al solitario. Ese era todo su contacto con la computación. Sus nietos, adolescentes y jóvenes, pasaban buena parte de las reuniones familiares enviándose mensajes de texto (aún estando uno junto al otro), o corriéndose hasta la computadora más cercana para revisar el correo o chatear. Los comentarios de los adultos no se hacían esperar y solían ser contrarios a esas tecnologías “porque prefieren el contacto cara a cara y esas cosas modernas alejan a la gente”.

Un día, aprovechando que los jóvenes estaban sumergidos en sus cosas, propuse a Tino sacar una cuenta de correo electrónico, generar un perfil en Facebook y aprender a chatear. Le expliqué que así podría saber cuando los nietos estaban conectados y podría conversar con ellos, dado que los jóvenes no suelen inclinarse a llamar a diario a los mayores para “reportarse”. Con la cuenta de Facebook, podría “espiar” las fotografías que sacaban los chicos y que nunca podía ver, lo mismo que los videos familiares. La clase duró un par de horas y la hicimos al ritmo de Tino: con su cuaderno y su lapicera, fue tomando nota de los pasos, para repetirlos después solo, hasta que se sintió seguro. La anécdota no quedó ahí: comenzó a buscar a sus parientes perdidos, a los que vivían lejos, a los que se habían instalado en otros países, a lo que incluso nunca había conocido. Los fue encontrando y comenzó el intercambio de fotografías y novedades familiares. Ahora cuando le comentábamos algo por teléfono, nos sugería: “Ponelo en el Facebook, así lo veo cuando me conecto”.

La tecnología puede acercar a los abuelos con sus nietos, los puede ayudar a mantenerse informados, realizar cursos virtuales, jugar sus juegos preferidos y los mantiene activos intelectualmente. En Italia, hace ya más de diez años atrás, desarrollaron un programa en el cual los jóvenes-nietos les enseñaban las nuevas tecnologías a los adultos mayores-abuelos y dado el éxito que se obtuvo, la Unión Europea lo ha puesto en marcha en varias localidades de España. El proyecto tiene como objetivos desarrollar las competencias de los mayores en el uso de las TIC y que el aprendizaje parta del encuentro intergeneracional de manera que los mayores aprendan la utilidad de la mano de los jóvenes.

Imagino capacitaciones dirigidas a las abuelas, la memoria familiar de tantas recetas de cocina de antaño, de destrezas hogareñas que se van perdiendo con la asunción de nuevos y diferentes roles por parte de las mujeres, de sabiduría práctica en el cuidado de los hijos, del hogar, de la economía doméstica. Es un mundo que se va perdiendo y del cual no queda registro. No hay espacio para conversar de esos temas con las abuelas y muchas de ellas quieren pasar “sus secretos” a las nietas, que no suelen estar muy dispuestas por falta de tiempo. Las abuelas pueden aprender las nuevas tecnologías y compartir con otras sus recuerdos, pueden ordenarlos, pueden difundirlos en sitios web o en blogs, pueden ser un archivo viviente y en línea que perdurará mientras lo sigan manteniendo y actualizando sus pares.

La tecnología les permite a nuestras adultas mayores desarrollar habilidades y capacidades, además de la percepción que se tiene de la persona mayor ante familiares, amistades y personas de contacto, e incluso su propia autoestima personal. Todo esto beneficia su integración social. Es un campo donde se pueden trabajar iniciativas intergeneracionales, recuperación de la memoria histórica y acercamiento de las TIC a actividades cotidianas.