Maestria

Ya escribí sobre el tema. Un par de veces. Pero no puedo dejar de hacerlo.
Y los protagonistas principales son, nuevamente, los playeros del estacionamiento de la otra cuadra de la oficina con un nutrido elenco de reparto: no saludadores, desagradecidos, irrespetuosos, machistas (es decir, no saben decir “buen día”, “gracias”  y “con permiso”).

Una vez más llegamos al consabido estacionamiento, bajamos y, cuando miro al joven para saludar, el tipo mira directamente a Daniel y le dice “Buen día, Danny”, con claro contacto visual que me deja con el saludo colgando de los labios.

En tres años que dejamos aquí el auto, no he conseguido que padre o hijo me devuelvan el saludo.

Pero lo peor es que la mala educación se multiplica por doquier. En el caso de marras, es mala educación y machismo: soy, otra vez, la mujer invisible.
Necesito escuchar hoy por lo menos una persona (que no sea Daniel)decir “Buen día”, “por favor” y “gracias”.