El rol de Gmail en el caso Petraeus (2)


2. No hay anonimato

Los proveedores de Internet y la mayoría de los sitios web llevan registro de las direcciones IP de quienes utilizan sus servicios y los guardan durante varios meses. En los EEUU, los investigadores pueden acceder a esta información invocando la Electronic Communications Privacy Act en el caso que tengan bases razonables para creer que son pruebas relevantes en una investigación criminal.

La única forma en que se puede utilizar un seudónimo en forma segura en correos basados en la web es utilizando un servicio que facilite el anonimato como TOR, que se instala en la computadora y redirige hacia otros usuarios de TOR las visitas a websites, mensajes instantáneos y otras comunicaciones, mezclándonos en la multitud virtual, de modo que no es posible identificar una computadora determinada.

Tengamos en cuenta que la información contenida en la metadata del encabezado del correo incluye la dirección IP del remitente. Como dice Chris Soghoian experto de ACLU, la metadata es el rey, dado que revela información sensible, incluida la geolocalización y empresas como Google, Yahoo y Microsoft guardan esta información por más de un año.
Aunque utilicemos distintas cuentas de correo (como hizo Broadwell en el caso Petraeus), si lo hacemos desde la misma computadora y dirección IP, dejaremos rastros para que nos encuentren.

(Continúa con “3. Los borradores no son seguros- El Rol de Gmail en el caso Petraeus”)