Mañana damos comienzo, con el Módulo 1, al Diplomado en Ciberactivismo y Defensa de la Sociedad Civil a mi cargo, esfuerzo conjunto de la RedLad y la Escuela de Gobierno Tomás Moro. Será una experiencia enriquecedora para todos, porque son temas muy nuevos, donde todo está por explorar.

¿Cómo diseñar un programa de Ciberactivismo? ¿Qué herramientas hay que saber manejar? No es sencillo responder a estas preguntas y mucho menos, diseñar un programa. Se requieren conocimientos de tecnología y de comunicación, es cierto, pero el valor agregado lo da la experiencia en el campo del activismo, factor fundamental y diferenciador.

No basta con manejar Facebook y saber redactar tweets. No alcanza con tener muchos seguidores. Hay que involucrar a las personas en las causas que sostenemos, tomar medidas de seguridad, evitar la censura y proteger a nuestros compañeros de equipo. 

La Sociedad Civil está siendo amenazada desde muchos frentes y nos encontramos con temáticas que hace unos años atrás nos eran desconocidas. Se puede ir preso por escribir un blog, por difundir información, por defender la libertad de expresión y difusión en la web. 

Nuevos actores han irrumpido en la escena de este milenio y nuevas formas de acción están siendo implementadas. Escuchamos hablar de Anonymous, de flash-mobs, de smart-mobs, de hacktivismo y de la ley SOPA. Nuevos temarios a los que nos tenemos que habituar.

Vamos a ir arrojando nuevas miradas sobre el tema con la primera cohorte del Diplomado en Ciberactivismo y Defensa de la Sociedad Civil.

@martagaba



¿Quién es la chica cuyo rostro aparece en los certificados de autenticidad de Windows? ¿Es la hija de Lord Byron? ¿La primera programadora de computación? ¿La amante del creador del caleidoscopio? ¿Es la mujer que creó el primer lenguaje de programación y en cuyo honor se bautizó otro basado en Pascal? ¿Estamos hablando de Lady Lovelace? ¿La mujer en cuyo honor se celebró el 24 de marzo el Ada Lovelace Day con el objetivo de bloggear en favor de las mujeres y la tecnología?
Si, estamos hablando de ella, de Ada Augusta Byron King, Lady Lovelace.
La hija del célebre poeta y de Annabella Milbanke nació en el Reino Unido el 10 de diciembre de 1815. Se cuenta que cuando estaba naciendo Ada, Byron dijo a un amigo que esperaba que su hija fuera cualquier cosa menos poeta. Cuando apenas tenía un mes de edad sus padres se separaron y su madre consiguió la custodia de la niña, porque por nada del mundo quería que la pequeña estuviera con su padre ni siguiera sus pasos literarios y bohemios.
Ada fue una niña de salud endeble: era asmática y tuvo parálisis en ambas piernas, pero con el tiempo se convirtió en gimnasta y amazona. Como provenía de una familia acomodada, tuvo excelentes profesores. Su madre se preocupó por que se inclinara hacia el mundo de las ciencias y no el de las artes: fue instruida en astronomía y otras ciencias. El primer profesor de matemáticas de la Universidad de Londres, Augustus de Morgan, fue su maestro y él le presentó a Mary Sommerville, excelente matemática que había publicado un libro sobre mecánica celeste.
Un día, cuando tenía 17 años, Ada asistió a una conferencia que daba Dionysus Lardner en el Instituto de Mecánica sobre la máquina de Charles Babbage: allí la joven conoció el trabajo de quien es considerado el padre de las computadoras.
Tan maravillada quedó con la conferencia, que llegó a su casa y le escribió una carta a Babbage: de esta relación epistolar surgirían acontecimientos que aún hoy repercuten en nuestras vidas...
(continuará)

Si ubicáramos a los feminismos en tres grandes olas, el ciberfeminismo aparecería inmediatamente después de la tercera. No es este el lugar para hacer una revisión del tema, de modo que solo diré que de los ciberfeminismos (el utópico o liberal; el distópico o radical; el ciberfeminismo social) elijo el camino señalado por el ciberfeminismo social, que pone el acento en la educación tecnológica femenina.

            El término “ciberfeminismo” fue acuñado a principios de los años noventas por el grupo australiano VNS (Venus) Matrix, y desde sus comienzos en 1991, rechaza ser definido por lo que es. En lugar de definición, se idearon cien antítesis, las cien definiciones de lo que no es el ciberfeminismo. 

Una aproximación al concepto de ciberfeminismo social y que es del agrado de Montserrat Boix, la creadora del concepto, es la proporcionada por  Adriana Causa, Ianina Lois y Julieta Ojam, en el documento “Piqueteras y TICs: El sinuoso camino de la apropiación". Dicen las investigadoras: "La presencia en el ciberespacio de las múltiples expresiones de lo que se denomina Ciberfeminismo Social (de Miguel y Boix) el cual pertenece a corrientes de pensamiento, preocupaciones, avances teóricos y prácticas muy diferentes con respecto a las que sostiene el Ciberfeminismo radical, asociado a organizaciones, redes y movimientos sociales, que han incorporado las TIC como canales de comunicación con una tradición de pensamiento y acción anterior a la aparición de las redes e Internet donde grupos tradicionalmente marginados reclaman nuevos espacios políticos. Desde el ciberfeminismo social aparece la educación tecnológica femenina como una prioridad: de hecho las cifras sobre la utilización de Internet por parte de las mujeres va en aumento modificando la presencia masculina en el ciberespacio. Pero además de estar y compartir recursos, hay una demanda de contenidos en las web que contemplen los intereses de las mujeres".

            Es importante que señalemos que el ciberfeminismo social fue pionero en la utilización de las herramientas interactivas de la web 2.0 volcadas al activismo.


Tal vez no lo sepas, pero desde hace unos días, la dirección de correo electrónico que aparece en tu perfil de Facebook no es la que habías utilizado al registrarte sino otra, que termina en @facebook.com.

Por supuesto, no fuiste consultado ni informado apropiadamente y esto implica una falta de transparencia en las políticas de la red social, pero tiene solución. Más allá de sentirte molesto (justificadamente) podés arreglar esta cuestión de una manera sencilla:

1 - Andá a tu perfil y allí, ingresá a "Información" (a la izquierda, debajo de tu fotografía de perfil)

2 - En "Información de contacto", hacé click en "Editar"

3 - Ahora, tenés que establecer que la dirección que te impuso Facebook permanezca oculta en el Timeline y elegir una de las direcciones que proporcionaste para que sea la que aparezca en el Timeline.

Eso es todo.

@martagaba