Ciberactivismo, activismo y eslactivismo


¿Qué es el eslactivismo? Es una palabra, considerada peyorativa, que deriva de dos vocablos en ingles: slacker y activism y que alude a un tipo de activismo de baja intensidad y de escaso esfuerzo, consistente en adherir a campañas on line, vestir indumentaria alusiva a campañas de ONG o colaborar mediante la asistencia a conciertos musicales cuya recaudación se destina a diversas campañas humanitarias. Últimamente se están realizando estudios acerca de la vinculación entre este concepto y las modernas campañas de advocacy y diversos activismos, dado que las OSC están utilizando cada vez las redes sociales y TIC en sus campañas.

El término aparece en 1995 y se dice que fue acuñado por Dwight Ozard y Fred Clark, durante el Festival de Cornerstone, al aludir a los jóvenes que preferían realizar pequeñas acciones, como plantar un árbol o adquirir un poster alusivo, en lugar de asistir a una protesta callejera. Originalmente, no fue utilizado de manera peyorativa; esta última connotación parece haber sido dada por Dan Carlin en su show radial. En el año 2001 aparece ya un artículo periodístico de Monty Phan "On the Net, "Slacktivism' / Do-Gooders Flood In-Boxes", en el que se menciona esta palabra.

Eugeny Morozov escribió un libro llamado "Net Delusion: How Not To Liberate the World", donde relata una experiencia realizada en el año 2009 por Anders Colding-Jorgensen, quien estudia como las ideas se esparcen en la red, utilizando la red social Facebook. Jorgensen creó un grupo tras una causa ficticia para estudiar las reacciones de los adherentes y el número de personas que se unieron trepó rápidamente hasta las 27.500. Morozov arguye que cuando los costos de la comunicación son bajos, los grupos pueden rápidamente unirse  a la acción.

El Centro para  la Comunicación de Impacto Social de la Universidad de Georgetown y Ogilvy Worldwide han realizado un estudio que indica que los eslactivistas suelen tender a realizar acciones muy significativas, a pesar de las críticas que reciben.

Malcolm Gladwell criticó duramente a los eslactivistas en un artículo del New Yorker, “Small Change. Why the revolution will not be tweeted”, en el que compara acciones de activistas como las sentadas de Greensboro con las actuales peticiones on line. El artículo fue respondido por Leo Mirani, quien afirma que si por activismo entendemos hacer que las personas tomen conciencia, cambien su modo de pensar e influir en ellas, entonces, si, la revolución será twiteada.- @martagaba