No todo el mundo usa Blackberry

Esta es una época en la que todo el mundo está conectado.Bueno,casi todo el mundo.Hace diez años, mucha gente no usaba teléfono celular; era muy habitual que si alguien no estaba en la oficina o en su casa,se hiciera dificil ubicarla.
Pertenezco a la generación que ingresó en la facultad en 1980, años en que no había computadoras en los hogares,ni fax,ni correo electrónico ni celular. No eramos nativos digitales. En mi caso (y en el de muchos de mis compañeros de entonces)tampoco tenía teléfono de línea,porque ENTEL primero y Megatel después, nos tuvieron en lista de espera durante un tiempo que pareció infinito. De hecho,terminé la carrera sin haber gozado de las facilidades que da el poder comunicarse con solo marcar una combinación de números en el aparato.
En este preciso momento estoy escribiendo este artículo en una antigua Olivetti Lettera porque nos hemos quedado sin suministro eléctrico en casa... y por ende,sin computadora.Y esto me hizo repensar cómo era mi vida (nuestra vida) en aquellos no tan lejanos y pre-virtuales años que abarcaron mi secundario y facultad.
Iba a clases, claro,y estudiaba con
libros de verdad.Papeles tangibles. No había posibilidad de googlear ni de bajar pdf,de modo que era asidua visitante de la biblioteca de la facultad y de la del Congreso.No existían tampoco los periódicos en línea, de modo que la solución era instalarse en la hemeroteca y revisar las cajas que contenían los amarillentos ejemplares.Los tratados inalcanzables para muchos estudiantes se alquilaban en alguna librería especializada y la comunicación con los compañeros de curso, en mi caso,la hacía desde algún teléfono público que funcionara (¡recuerdan qué dificil era que algunos de esos monstruos anaranjados estuviera en servicio?).
No teníamos correo electrónico, de modo que los profesores no podían enviarnos nada por ese medio. Los trabajos prácticos se hacían con máquina de escribir,sin posibilidad de corregir e imprimir con la facilidad que tenemos ahora,de modo que era una tortura preparar las carpetas para entregar.
Pero por alguna extraña e insondable razón, varias generaciones (todas las anteriores a los millenials)pudimos estudiar, trabajar,perfeccionarnos,militar en política y hacer activismo social estando desconectados.Seres humanos unplugged(lindo título para un reality de MTV).
Muchos amigos estarán pensando"¿Cómo está diciendo esto Marta,la fanática número uno de la tecnología y del mundo virtual? ¿De repente decidió desenchufarse y enviar cartas por correo postal?".La respuesta es: creo que debemos dimensionar el uso que hacemos de la tecnología para aprovecharla en toda su magnitud. A veces,"más" termina siendo "menos".
No todo el mundo usa Blackberry.En Argentina ha habido un sensible incremento en el mercado de las conexiones de banda ancha móvil.Esto significa que existen usuarios que están todo el día conectados a Internet vía teléfono celular,logueados en el messenger,Facebook, Twitter y demás redes sociales. Existen 345.000 abonados al servicio de banda ancha para dispositivos móviles en Argentina... una cifra que no abarca a todos los argentinos, profesionales o no.
esta posibilidad de conexión continua ha suscitado un fenómeno interesante:muchas personas que están todo el día on line desde sus dispositivos móviles suponen que quienes las rodean también lo están.Así,envían enormes cantidades de mensajes a individuos que (supuestamente) deberían leerlos tan pronto son enviados.Y la realidad es otra. No todo el mundo usa Blackberry. No todos tienen un Nextel en su cartera o en su bolsillo. O los tienen y no están on line todo el tiempo. De modo que esos mensajes urgentes terminan convirtiéndose en mensajes en una botella a la espera de ser rescatados cuando el destinatario se conecte. El que los envía se pone nervioso y continua enviando mensajes exigiendo respuesta... Mensajes que se acumulan en la bandeja de entrada del desconectado receptor.
No todo el mundo chatea. La posibilidad de comunicarse con otros amplió su abanico de opciones al incorporarse a la vida diaria el uso de servicios de mensajería.Muchas personas utilizan el chat como sucedáneo del teléfono...a veces como único recurso de comunicación."¿Por qué no me avisaste que iban al cine?",pregunta un amigo que vemos en la vida real."Porque no te vi conectado", es la respuesta...
Entonces...
¿A dónde quiero llegar?¿Estoy a favor o en contra del uso delas nuevas tecnologías?Estoy a favor, por supuesto.Pero de la utilización de las tecnologías como una herramienta,una ayuda,un medio y no un fin en sí mismas.Lo importante sigue siendo la comunicación, el contenido,las relaciones, las personas. Las nuevas tecnologías, las famosas TIC,nos facilitan muchas cosas de la vida diaria,pero debemos hacer un esfuerzo para adaptar nuestros mensajes y comportamientos a esta nueva forma de interactuar. No está más comunicado quien está todo el día on line. Tener un sitio web no implica llegar al público. Escribir un blog no significa que tengamos lectores. En esta etapa de la vida on line es necesario re-aprender a conversar. Es un ida y vuelta. Todo mensaje que se envía necesita ser respondido para que haya conversación.Y conversar sigue siendo potestativo de las personas. Esa es la posibilidad que nos dan las nuevas tecnologías: ampliarla conversación.Pero para bailar un tango se necesitan dos...lo mismo que para establecer una comunicación. Y no siempre el otro está las veinticuatro horas on line.
Entonces... para estar comunicados revaloricemos el factor humano con su infinitos matices y utilicemos las TIC como un medio (y no como un fin en si mismas).-