La Casa Blanca y las redes sociales

La utilización de las redes sociales crece día a día. Hay quienes descubrieron en ellas un forma de publicitar productos, ofrecer servicios, instalar una marca, conseguir adhesiones, hacer campaña, consultar opiniones. También es cierto que otras personas consideran a Facebook, MySpace y Orkut como una pérdida de tiempo y muchas otras todavía no le encontraron la vuelta a Twitter.
Lo cierto es que estas nuevas herramientas han llegado para quedarse y evolucionar... y la verdad, en mi caso particular, me han simplificado mucho el trabajo y la vida social. Sigo encontrándome con amigos a tomar un café todas las veces que puedo (que son muchas), pero también puedo hablar vía Skype en una madrugada lluviosa con afectos que están a kilómetros de distancia.
El teléfono suele importunarme: me distrae, aleja de lo que estoy haciendo, invade mi ámbito. El servicio de mensajería, en cambio, permite manejar los ritmos de cada quien. "¿Estás?", es la pregunta que aparece titilando en la barra inferior de la pantalla. Si estoy desocupada, respondo de inmediato. De no ser así, en cuanto tengo tiempo... y nadie se enoja por el retraso. Puedo avisar que estoy ocupada, que salí un momento, que estoy al teléfono, que me encuentro lejos del máquina... todas cosas que con el teléfono no puedo hacer.
Pero comencé hablando de la Casa Blanca, o al menos, esa era la intención del título. Lo que quiero contar es que en la Casa Blanca hicieron pública una circular que se refiere a la utilización de las redes sociales por las agencias de gobierno. Se trata de un memorandum elaborado por Cass R. Sunstein, cuyo tema es: Social Media, Web-Based Interactive Technologies, and the Paperwork Reduction Act. La ley federal que regulaba la publicación de documentos federales (la Paperwork Reduction Act) no está adaptada a la realidad impuesta por Internet y las redes sociales, y este memo viene a cubrir esa laguna.
El documento sirve para que las agencias públicas se orienten cuando utilizan Internet en su relación con los ciudadanos y considera a las redes sociales como un encuentro público. Con una salvedad, eso sí: no se pueden utilizar las encuestas y opiniones de las redes sociales como referencia al momento de elaborar políticas. En ese aspecto, la Casa Blanca prefiere continuar guiándose por la Data Quality Act, aprobada por la Administración Bush, que establece pautas para la calidad y utilidad de la información que publican las agencias federales.

por Marta Gaba