La semana pasada hice el experimento de estar offline todo el día.

Solamente miré el correo en la mañana y luego me dediqué a trabajar como lo hacía antes de la llegada del email y las redes sociales.

Escribí a mano en mi agenda y usé la compu como antes de que existiera la conexión a Internet. Olvidé a Whatsapp, Telegram y Facebook Messenger.

Guau. ¿Qué hace una fan de la tecnología con un día offline?

Muchas cosas.

Me vi obligada a pensar, reflexionar y buscar ideas para escribir, en lugar de navegar "buscando inspiración". Leí el diario en papel y me sorprendí de la cantidad de cosas que suelo pasar por alto cuando leo desde la web. El tiempo transcurrió de manera diferente.
Durante el día algunas veces tuve el impulso de espiar Facebook. Y me di cuenta que todas las cosas las pasaba por el filtro de Twitter: "Qué bueno esto para tuitearlo".

Contuve el impulso de sacarle fotografías a todas las cosas y subirlas a Instagram. Mis perros, agradecidos: en vez de sacarles fotos todo el tiempo, me dediqué a estar el rato con ellos.

Lo que traté de recuperar con este experimento fue el sentido del tiempo que tenía hace unos años. Antes no era multitask. Si escribía, no estaba chequeando correo y respondiendo Whatsapp que llegan a cada rato y de improviso, sencillamente porque no existían. Si quería comentar algo, lo hablaba con alguien o llamaba por teléfono, en lugar de arrobarlo en un post.

Mi vida diaria hiperconectada me deja al final del día la sensación de no haber terminado de hacer las cosas, de no haber respondido todos los pedidos de colegas, de no haber leído todo lo que hubiera podido saltando de un lugar al otro en la web.

Con el experimento recuperé aquella antigua sensación de que en algún momento termina la jornada laboral. Termina y estoy en casa con mis afectos. Claro, "mis afectos" no se han unido al experimento y el celular está presente en la cena y la computadora ocupa en la mesa el lugar del postre, porque hay que revisar las redes sociales. No importa. Mi experimento me permitió sentarme a leer un libro en papel y pintar un rato, con óleo y pinceles y no desde una aplicación.

Pero como trabajo en el mundo de la tecnología, me adapto a mi entorno y me gusta la innovación, el experimento duró un día y he vuelto a la modernidad...con algunos ajustes:
- decidí revisar el correo al comenzar las tareas del día; luego, al mediodía y finalmente, una hora antes de cerrar mi jornada laboral.
- los viernes al final de la tarde dejo de revisar correos profesionales y vinculados a actividades que impliquen trabajo, rentado o pro bono. Solo vuelvo a leerlos y responderlos los lunes en la mañana. De hecho, he colocado la respuesta automática para evitar que me envíen cien correos ante la falta de respuesta del primero.
- no agendo videoconferencias ni chats laborales los fines de semana.


Solo eso. Trato de aprovechar el tiempo de una manera distinta, disfrutado los avances de la tecnología junto a lo mejor de la vida offline.

A continuación, las presentaciones donde se introduce el tema de knowmads, edupunk y netizens,














Primer lugar


Segundo lugar