Motivación, sensibilización, apropiación

No soy especialista en cuestiones de género, pero me interesa el modo en que las mujeres utilizan la tecnología. Como temprana usuaria de computadoras y abonada diaria a las innovaciones en este campo, no dejan de sorprenderme las distintas actitudes de mis pares frente a las computadoras (de escritorio, portátiles), las tabletas, los celulares y la tecnología en general. Y esta observación es la que dio origen a este documento. Muchas veces, su vinculación con la tecnología no tiene que ver con la extracción social o la formación que hayan recibido. Frases como "Esas son cosas para los chicos", "No me atrae", "No tengo tiempo para eso" pueden ser escuchadas en amas de casa, jóvenes profesionales, empresarias de edad madura, universitarias, cajeras de supermercado. De modo que la falta de aprovechamiento, la no apropiación de la tecnología no tiene que ver solamente con poseer una computadora, o tener facilitado el acceso, o la posibilidad de conexión. Hay algo más, otra variable que deberíamos considerar: la representación subjetiva que tienen las mujeres respecto de la tecnología.

¿Cómo interpretar, sino, que mujeres con computadora en su hogar, conexión de banda ancha y con los programas de uso frecuente instalados, prefieran abonar sumas abultadas para hablar por teléfono con sus hijos que residen en otros países, cuando podrían utilizar, por ejemplo, Whatsapp, Skype o cualquier programa de mensajería instantánea, de uso gratuito y con la posibilidad de utilizar la cámara de video?

¿Cómo entender que organizaciones de mujeres con falta de recursos fiancieros para trasladarse y mantener contacto con los nodos de otras provincias, no recurran a la ayuda de  las redes sociales, la teleconferencia, las aplicaciones para trabajar a distancia, todas ellas gratuitas?   
 
¿Por qué no utilizan los beneficios de los blogs, Twitter, Facebook, Instagram, para tener difusión de sus organizaciones sin costo alguno y sin necesidad de tener conocimientos especiales para iniciar la publicación?

¿Cuál es la representación subjetiva que tienen las  mujeres (las distintas mujeres) respecto de las TIC? ¿Cuál es su vinculación con las computadoras?¿Cómo se imaginan a ellas mismas en relación con los dispositivos móviles y de escritorio?¿Le encuentran algún sentido y utilidad? ¿Visualizan como posible el paso del “uso” a la “apropiación”?

¿Qué efectos pueden tener el uso de las TIC en la vida diaria de las mujeres, las organizaciones y los grupos que integran?

Considero que estamos poniendo el carro delante del caballo. Queremos capacitar a las mujeres en el uso de las TIC sin motivarlas primero ni decirles para qué les pueden servir. Si se explicita que se puede trabajar, informar, comunicar, difundir ideas, organizar grupos, celebrar reuniones a distancia, compartir y corregir documentos en línea, alertar sobre cuestiones específicas, estaremos avanzando en despertar el interés para aprender algo nuevo y ajeno a la vida diaria de muchas mujeres.
Trabajar en la sensibilización respecto del uso y apropiación de las nuevas tecnologías es importante para que la capacitación posterior sea positiva. Pero el ciclo no debe terminar allí: debe darse un paso más: aprender a personalizar esas tecnologías y darle un uso productivo y acorde a las necesidades de la mujer, al grupo al que pertenece, la comunidad donde vive. Apropiarse de la tecnología.

La multidiscriminación que padecen las mujeres (por razones de género, situación geográfica, situación económica, aspectos culturales, etc.) unida a la fractura digital, está generando  una nueva forma de analfabetismo y lamentablemente, las estadísticas que se publican sobre la fractura (o brecha) digital pocas veces brindan información sobre la fractura digital de género. A esto se agregan los estudios que señalan el traslado de los roles tradicionales masculinos y femeninos al ámbito de las nuevas tecnologías


Y aquí entra en juego el diseño de las políticas: debe considerarse el componente instrumental tecnológico que ayude en el ciclo de la política y la convierta en un círculo virtuoso. Distintos países están trabajando las cuestiones de género vinculadas con las TIC, con resultados diversos (algunos buenos, otros no tanto) pero todos los casos arrojan interesantes observaciones para tomar en cuenta al momento de diseñar políticas en el área. Las experiencias con distintos colectivos (indígenas, adultas mayores, mujeres privadas de la libertad, discapacitadas) demuestran la importancia estratégica de capacitar a las mujeres en el uso de las TIC para su participación en las dinámicas de los movimientos sociales, a tono con la revolución digital, además de resultar fundamental el manejo de las TIC para el desarrollo personal, laboral y educacional.


Enfrentémoslo: estamos a un paso de hacer algo que deseábamos, que ansiábamos o esperábamos lograr y de repente se nos cruza en el camino un smartphone, una tablet, una computadora nueva o algún electrodoméstico atemorizador. Podríamos hacer un video, comenzar a utilizar Snapchat, corregir fotografías para hacer un Photoshop casero realizar una presentación en el trabajo, pero el temor a utilizar "eso" nos detiene.

Podemos dar mil excusas, pero internamente hay una razón fundamental por la que evitamos esa tarea o actividad: tenemos miedo de utilizar ese aparato porque… bueno, puede haber más de una razón. Vamos a repasar cuatro de esos temores:

Temor a romper algo
La posibilidad de tocar la computadora y que se rompa o borre algo está presente en nuestra cabeza. ¿Qué pasa si abro el teléfono para ver la batería y no lo puedo volver a armar? O, peor aún, ¿qué pasa si lo abro y rompo algún chip o desconfiguro alguna cosa? Si me pongo a investigar el navegador de Windows y elimino algún archivo fundamental, ¿qué voy a hacer?

Temor a parecer tonta
No utilizo ese aparato porque no lo entiendo pero no pienso preguntar cómo se utiliza para no parecer tonta. Todo el mundo sabe usar el teléfono. Todo el mundo sabe instalar aplicaciones, sacar fotos, configurar el sonido y las notificaciones… ¿cómo voy a preguntar sin parecer una completa idiota?

Temor al ridículo
Podría sacar fotos en el cumpleaños, pero alguien me va a pedir que las comparta y no tengo idea cómo se hace. Para evitar hacer el ridículo, mejor que otro saque las fotos y después me pase las que me gustan. Es lo mismo que cuando me piden hablar por Skype o por llamadas de Facebook: me pierdo estar en contacto con amigos que están lejos para no hacer el ridículo demostrando que no tengo idea cómo se hace.

Temor a perder el tiempo

Claro que me gustaría saber editar fotos, hacer videos caseros con Moviemaker o realizar un curso online, pero el temor a perder el tiempo sin estar segura de que sirva de algo, impide que haga lo que tengo ganas. Tal vez, si aprendiera algo nuevo, hasta terminaría ahorrando ese tiempo que tanto temo perder.

¿Cuál es tu temor?


Todo el día estoy abriendo pestañas y aplicaciones para el correo, Skype, el Messenger, los hangouts, Whatsapp. En mi caso, es fundamental tener las cosas a mano y fáciles de ubicar porque trabajo online todo el día: atiendo consultas, doy clases, escribo, publico e investigo. Cuando no es una conferencia por Skype son consultas de alumnos por hangout o por Messenger. A esto le sumo la bandeja de cada uno de mis correos y la actividad en redes sociales.

Por eso, siempre estoy buscando herramientas que optimicen mi productividad. Esta semana descubrí la aplicación de código abierto Rambox y como los fines de semana suelen ser mis días de probar aplicaciones y programas, sábado y domingo estuve explorándola.

Mi primera impresión es favorable: es muy sencilla e intuitiva. Rápidamente la descargué desde su sitio (http://rambox.pro/) y configuré los servicios que deseo tener a mano: Gmail, Skype, Whatsapp, Messenger y Hangouts. Es importante señalar que Rambox incluye 33 servicios de mensajería instantánea. Cada uno de los servicios configurados se agrupa en pestañas que pueden ubicarse a la derecha o a la izquierda de la pantalla y cuando abrimos una de ellas, el servicio se despliega tal como lo veríamos en el navegador.

 Continuaré probando Rambox y les contaré cómo me va. Espero que bien, porque me está gustando mucho.
Es viernes.
El viernes es mi "Día de innovar y aprender".
Es habitual que, en medio de las corridas y apuros de la semana, tratemos de mantenernos a flote con nuestro trabajo. Siempre hay deadlines en el horizonte. Siempre hay reuniones, entregas, videoconferencias o presupuestos que cerrar.
El apuro atenta contra la innovación y el aprendizaje. Es difícil que aparezca una idea que nos permita subir un escalón si estamos agobiados por la falta de tiempo.
Por eso, desde hace unos años, elegí un día de la semana para dedicarle el rato que sea posible al aprendizaje de algo nuevo e innovar en mi profesión.
Para mí, ese día es el viernes.Puede ser durante la mañana, antes de comenzar la jornada laboral. A mediodía, durante el almuerzo. Al final de la tarde Cuando se pueda. Siempre agendo ese espacio como un compromiso.A veces, busco formas diferentes de hacer las cosas: en vez de utilizar power point para las clases que dicto los viernes, exploro programas que me permiten incluir algo novedoso que atraiga a los alumnos. Hay ocasiones en que incorporo  modos distintos de trabajar y, por ejemplo, utilizo un navegador que no sea mi favorito (Chrome) o exploro nuevas aplicaciones.
Pero lo que más me gusta es sentarme un rato, lápiz y papel en mano, y pensar cómo podrían hacerse de otra manera las actividades propias de mi profesión. ¿Cómo hacer las presentaciones de manera más eficiente, que lleguen a más personas, que sean atractivas? ¿Dónde descubrir nuevos nichos de potenciales interesados en mi actividad? ¿Cómo comunicarme de manera efectiva con los alumnos y participantes de talleres? ¿Cómo innovar desde el lenguaje para que los conceptos complejos sea accesibles para todos?
Para mi, el viernes es mi pelotero, el lugar donde la profesión y las ideas juegan un rato sin mayores preocupaciones.
(encuentra este artículo en LinkedIn: http://ow.ly/10rNTR)